¿Machismo?, ¿feminismo?, o darle el merecido respeto a hombres y mujeres

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Por naturaleza, las personas aspiramos a la unión común de hombres y mujeres. Vivimos en racimo, es decir, no somos seres solitarios y nos afecta todo lo que a los demás les influye. Por esta razón, debemos conocer las capacidades y aptitudes que tanto hombres como mujeres estamos dispuestos a dar. ¿A fin de qué? De una mejor convivencia.

No obstante, vivimos en una sociedad acostumbrada a crear estereotipos de ambos sexos; mientras que la cuestión de una convivencia digna está en aprender a conocer al otro, no estereotiparlo.

Hombres y mujeres estamos hechos el uno para el otro, y solo de esta unión podrá formarse una nueva vida, y el desarrollo de una civilización.

En la manera que un hombre aprenda más de la mujer, y la mujer entienda y respete más al hombre, podremos tener una mejor convivencia, habría menos agresión ya que la tolerancia reinaría en nuestras cabezas.

Sin embargo, la sociedad ha olvidado que hombres y mujeres funcionamos diferente, y propone modelos de vida no saludables para ambos. Asimismo, con el paso de los
años, las ideas feministas y machistas han cobrado cada vez más importancia en la sociedad lo cual ha significado una pérdida importante en la identidad de ambos ya que propone que sean tratados por igual, en el ámbito laboral, social, económico, etc

Las ideas feministas, en lugar de exigir derechos de mujer como mujer, exigen a las mujer condiciones iguales al hombre, en donde se pretende que la mujer trabaje como hombre, viva como hombre y sea igual a él, sin embargo esto es algo absurdo, pues la mujer debe trabajar como mujer y el hombre como hombre, es decir, al exigir condiciones iguales al hombre, ella pierde su identidad de mujer.

La mujer por naturaleza está llamada a la entrega incondicional, involucra toda su persona en lo que realiza, se apasiona fácilmente y su cerebro está predominante estructurado para la empatía, donde se relacionan emociones y sentimientos de la otra persona, se comprende mejor y tiende a ponerse en el lugar del otro, ya que se involucra más fácilmente con sus problemas.

Asimismo, el masculino está más desarrollado en el hemisferio izquierdo, es decir, el aspecto racional; tiende a entender y construir sistemas con más habilidades de sistematizar, en donde no suele distraerse con detalles y es más práctico, lo cual es una ventaja esencial para la eficacia de las actividades del día a día.

Tenemos que reconocer que hombres y mujeres podemos cubrir diferentes tipos de trabajo, sin condición alguna, sin embargo, para hacerlo bien tendrá hacerse para la mujer con un estilo muy femenino y viceversa, de una manera integral, que dignifique a ambos y sin olvidar en ningún momento la condición de cada uno. Debemos respetarnos, y no caer en estereotipos los cuales a gran escala son defectos ya que estos NUNCA son características.

Hoy más que nunca el mundo necesita la intervención de hombres y mujeres, quienes se respeten, apoyen y saquen lo mejor de cada uno de los sexos opuestos, solo de esta manera, de la complementariedad de ambos se podrá aprovechar.

“Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas.” John Fitzgerald Kennedy

Entonces, si los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, ¿podremos llegar algún día a vivir en tranquilidad de la Tierra, respetando nuestras diferencias y aprovechándolas para ser nosotros quien mejoremos esta sociedad?