Mad Max: Ritmo Nulo, por Guido Samame

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Haga un ejercicio muy sencillo: piense en uno de sus días más cargados. Uno de esos en que se embutió el desayuno, casi asesina a 3 familias manejando, mentó una generación que nunca conoció de algún conductor, aún así llegó tarde al trabajo/colegio/universidad/gimnasio/otro-sitio-al-que-considere-productivo-ir, y su día de ahí no paró en formas de tranquilizar esa pierna intranquila, el hambre por la nutrición que ofrecen las uñas o la resignación final de una narcolepsia súbita encima de cualquier superficie no diseñada para su sueño.

Yo lo sé; este no es un manual condescendiente para que se sienta culpable, es el ritmo al cual bailamos de lunes a jueves sin querer. Pero este ritmo existe por algo, por ese que todos queremos ver los otros 3 días sagrados de la semana. Ese mágico ritmo que nosotros arreglamos. Y lo increíble es que puede ir desde una limonada helada hasta una playa que no sea la de estacionamiento. Es un ritmo que ELEGIMOS voluntariamente, creamos y diseñamos, con pausas, espacios para genuinamente se nos pregunte qué día estamos y sepamos responder sin estar en desacuerdo con el calendario. Que sepamos que comimos y qué vimos; donde todos los subtextos de lo que hacemos sean apreciables.

Ahora, ¿esto sucede un fin de semana o día de semana en que elegimos el ritmo de Mad Max? Es curioso, pero cada vez que pregunto acerca del sabor, de la letra o de su frescura, las únicas respuestas que recibo del ritmo de este film son cosas como: “estuvo increíble”, “alucinante”, “buenaza”. ¿Alguna línea que te gustara? ¿’Quote’ además de ? ¿Actuación de alguien? ¿Escena en particular? ¿Soundtrack quizá?

Por lo único que se vuelve apreciable un recorrido; ya sea quien (y no nay nada de malo, yo mismo lo creo) crea en el cliché de éste como la vida con sus altibajos, una playlist con temas suaves y otros fuertes (a menos que seas Barney Stinson) o la progresión de una entrada, segundo y postre; es por su progresión, sus curvas, oscilaciones, inflexiones, depresiones, karma, lo que quiera llamar a este orden natural del balance de las cosas.

Y si por algo es reconocida Mad Max, es por violar todas estas cosas y darle un solo tono a las dos horas exactas que el film dura. Y sí, esto no tiene nada de malo, romper las reglas y hacer algo diferente es lo que la Academia ha comenzado a rescatar con la técnica de Birdman o el feeling de Boyhood; el tema es que Miller no nos da nada más que eso, una velocidad desordenada acompañada de gruñidos por el “supuesto protagonista” del film y un subtexto preocupantemente feminista en el mal sentido.

Tuvieron que pasar 30 años para que Miller reclutara gente a los cines a ver este film que Mel Gibson encarnó en una trilogía que pedía ser retomada como reboot CON SENTIDO (no como lo que se está haciendo ahora de manera lamentablemente con la saga de Spider-man) y permitiera a sus fans, seguidores de los libros y de los films, envolverse y empañarse por una historia que, como Star Wars: The Force Awakens (2015) más adelante en el año año, buscaría que se intoxiquen de la mitología que aman: espadas láser, la fuerza, batallas espaciales, jedis, siths y lo más vivo, las historias de sus personajes: Chewbacca, Leia, Luke, Darth Vader, Han Solo, R2-D2, etc. Es de esta manera que se diferencian de manera abismal estos dos films.

Es J.J. Abrams quien realmente se preocupa por los seguidores del universo de su saga, premiando prácticamente de una manera casi imposible todos los gustos al realizar el increíble esfuerzo de retomar historias con décadas de antigüedad y anudarlas a nuevas, sacando a muchos actores del retiro y anonimato Todo sea por una historia.

Lo que Miller hace es prácticamente un insulto, si se considera el esfuerzo de Abrams, al vender la historia de Mad Max y contarnos la historia de Furiosa. Es como si hubiera elegido ver Star Wars y todo el film hubiera sido de Poe Dameron. Ahí comienza a nacer el caos y el desorden que experimentó Avengers 2: Age of Ultron (2015) al centrarse mucho en la historia de Ultron.

Uno de los pocas exigencias que tiene un film para ser bueno, es que se mantenga su intención de principio a fin. Ya sea en películas mucho más “complicadas” de ver como Hable con Ella (2002) o Magnolia (1999), hasta más “simples” como Superbad (2007) o Pineapple Express (2008). De principio a fin films como estos quisieron CONTAR ALGO, usando el video como medio para contar sus historias, y no MOSTRAR ALGO, usando el video como fin, como video por video.

Sucede también algo interesante con la larga persecución desordenada y caótica que es Mad Max. Sus transiciones ultra-rápidas y cortes de acción en edición son más usados como excusa que como recursos.

The Big Short (2015), el otro film de Wall Street que no es The Wolf of Wall Street (2014), es un gran ejemplo –y quizá por eso se lleve al premio en Mejor Edición– a cómo la edición puede ser un recurso tan útil, empalmando y creando un ritmo para contar no solo una historia, sino múltiples, para dar ritmo, para crear suspenso y dar ironía con esos insertos de Margot Robbie por ejemplo. En Mad Max los cortes se ven mucho más leales a la intención de querer parchar cosas, de querer nunca mantener la vulnerabilidad y exposición que Iñárritu con sus tomas interminables quiere. Mad Max no quiere una exposición lenta y tranquila, quiere solo la velocidad y ritmo que le ofrecen como cualquier buen truco de magia, una distracción increíble para la vacía historia que es.

Sin embargo, por más preocupante que sean todas estas remarcaciones, lo increíblemente preocupante termina por se las personas que maquinan todo el film con dos mentiras increíbles por parte de Miller:

Primero, quitar la idea que Tom Hardy como Mad Max es por algún lado el protagonista. La protagonista es Charlize Theron como Furiosa. ¿Por qué? A este juicio solo hay que someterse a las reglas del film en protagonismo:

1-Que el protagonista tenga el mayor tiempo en pantalla.
2-El protagonista debe crear empatía con los observadores por sus deseos, acciones o por su forma de ser (con excepción de los anti-héroes como Heisenberg, Deadpool o Frank Underwood).
3-La naturaleza del protagonista debe ser la que se vea más alterada durante todo el film (cosas que antes no haría o no eran el plan del protagonista, terminan siendo la única solución al problema de este).

Triple check para Furiosa al ser ella con su misión de llevar a las esposas de Immortan Joe al Green Place y luego reencaminar toda la larga persecución a una vuelta-en-U increíble. ¿Y quién es Mad Max? Un personaje que termina siendo un maniquí terrible para un modelo no solo machista sino animal de hombre; reducido únicamente a gruñidos en vez de diálogos y a la humillación física y psicológica constante por cualquier mujer en el film, como sus contrapartes Immortan Joe o Nux, versiones glorificadas de maniquíes parlantes con una presencia abrasiva y desactualizada de las mujeres en blanco como puras. Una visión muy ridícula frente a protagonistas femeninas que esboza Tarantino  como femme fatales en Kill Bill: Vol. 1 (2003) y Kill Bill: Vol. 2 (2004)

El triunfo de Mad Max en cualquiera de las categorías que compite no solo signficaría la aprobación de cada uno de estos párrafos, sino de manera más preocupante, la prolongación y desarrollo de estos elementos y versiones de personajes; quitándole tanto protagonismo a cuantos otros ritmos de films que hacen que la semana valga quizá más que el baile de los 3 últimos días.

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