Madrid se pintó de Blanco, por Francesco Ambrosini

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De esta manera, tras intensos 180 minutos y una tanda de 9 disparos desde el punto blanco de penal, se cerró una nueva temporada de la UEFA Champions League, con un partidazo y un campeón ya conocido. Luego de luchar cara a cara con su rival madrileño, el Real Madrid salió victorioso y el Giusseppe Meazza vio a Sergio Ramos alzar la ‘orejona’ al grito de “We are the Champions” de la hinchada blanca.

El partido tuvo una tónica clara, dos equipos que intentaban imponer su juego por encima de su rival y que se dividieron los tiempos. Un primer tiempo con clara dominancia del Real con un segundo dominado por el Atlético. El resultado, una réplica de la final del 2014, 1-1, con Ramos (nuevamente) y Ferreira-Carrasco como artífices. Un encuentro lleno de oportunidades de gol, con un desempeño superlativo de ambos arqueros, resumiendo lo que fue la soberbia campaña de tanto Jan Oblak como Keylor Navas bajo los tres palos.

A lo largo del partido primó el colectivo, pero el resultado se dio para cada equipo cuando salieron a relucir las individualidades. En la ‘Casa Blanca’, los puntos más altos estuvieron en la volante, con un Casemiro, ahora titular indiscutible, que marca, roba, juega y hace jugar, junto a un Modric que es el trabajador silencioso que mueve los engranajes del funcionamiento ‘merengue’. Sin embargo, el más desequilibrante fue Gareth Bale, la saeta galesa demostró toda su potencia y técnica en el encuentro, creando las más claras situaciones de gol, hasta que le duró el físico.

El ‘Colchonero’ también tuvo en el medio a su mejor jugador, el equilibrio del equipo dentro y fuera del campo, ese que lleva la 14 en la espalda y la banda en el brazo izquierdo. Gabi, con sus más de treinta años, corrió como si aún fuera juvenil, fue un real cerrojo en el medio del Atlético e inclusive se sumó en ofensiva para llegar al gol. El desequilibrante llegó desde el banco, con atrevimiento y sobre todo el gol que necesitaba el equipo de Simeone para revivir sus esperanzas. Hablamos del belga Yannick Ferreira-Carrasco, cuyo ingreso ayudó a liberar a Griezmann, Koke y Saúl, además de provocarle un lio a la retaguardia rival en más de un mano a mano.

En penales lo jugó mejor el Real Madrid, con 5 tiros a la izquierda que Oblak no atinó a adivinar (ninguno). Falló Juanfran, y Ronaldo, después de errar en más de una definición, clavó de manera soberbia el quinto y a celebrar.

Una final de lujo, con un marco espectacular como era de esperarse y dos equipos que pusieron todas sus armas en el verde para regalarle a su hinchada un trofeo más. El guion tuvo una co-autoría por parte de Modric y Gabi, una mitad cada uno, y el resultado fue el que el mundo esperaba con este partido: Ganó el fútbol