Manifiesto por la vida, por Alfredo Gildemeister

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Con motivo de la pasada Marcha por la Vida, efectuada el pasado sábado 5 de mayo, se ha hecho público un documento denominado “Manifiesto por la vida, la familia y los valores del Perú”. Como era de esperar, la mayoría de los medios de comunicación no lo han difundido, mencionado o al menos informar de su existencia. Este documento no solo ha sido respaldado por el casi el millón de personas que asistieron a la marcha por la vida, sino por los cientos de miles de peruanos cristianos, católicos y de otras confesiones u agrupaciones que, si bien no pudieron asistir a la marcha, comparten lo señalado en el documento. No suele verse así no mas todos los días una marcha o mitin o reunión determinada o concierto, etc., que reúna a casi un millón de personas. Ya quisiera cualquier líder político reunir a una cantidad así de personas. De allí que lo acontecido el pasado 5 de mayo merece al menos un mejor comentario que la escueta o nula mención efectuada por los medios comprados con publicidad estatal por el gobierno. El referido Manifiesto menciona brevemente en cinco puntos, ideas centrales fundamentales que toda persona, gobierno y Estado deben conocer. Señala con mucha firmeza y claridad estos aspectos.

El primer punto del Manifiesto toca el derecho mas importante y fundamental de todo ser humano, el derecho inalienable a la vida: “Hay que respetar la vida de todos los peruanos empezando por los mas indefensos. El Perú mayoritariamente defiende la vida del concebido. Toda vida vale. Que nadie olvide eso”. Como se puede apreciar, el Manifiesto recuerda que es la gran mayoría de los peruanos los que defienden la vida del concebido. No se trata de una minoría o de una pequeña agrupación. En una democracia, la voluntad de la mayoría prevalece.

El segundo punto del Manifiesto nos recuerda la razón de ser de todo Estado: “El Estado existe para servir al pueblo, no para servirse del pueblo”. Esto hace referencia al bien común que todo Estado y su gobierno, deben tomar en cuenta como objetivo fundamental al momento de gobernar. Luego el Manifiesto hace una importante denuncia: “Desde hace unos años, ideologías perversas intentan envenenar al Perú y colonizarlo ideológicamente. No lo permitiremos. El gobierno del presidente Vizcarra debe preocuparse por la seguridad, la salud, la educación y la lucha contra la corrupción. Esas deben ser sus prioridades. Dejen en paz a las familias. Dejen en paz a nuestros hijos. Queremos un gobierno para el pueblo, no contra el pueblo. Con las familias todo, contra las familias, nada”. Al igual que el pueblo polaco, mayoritariamente católico, luchó durante décadas contra los intentos de imposición de la ideología marxista comunista por la desaparecida Unión Soviética y la derrotó, el Manifiesto anuncia en su tercer punto que la mayoría de los peruanos y sus familias no se dejarán imponer ni avasallar por la nefasta ideología de género: “Lucharemos en las calles y en las plazas, en la costa, en la sierra y en la selva. Lucharemos en los Ministerios, en el Poder Judicial y en el Congreso. La vida se defiende. La patria potestad no se negocia. ¡La vida es libertad!” De allí que se anuncie una lucha sin cuartel ni descanso. El derecho de los padres a educar como mejor les parezca a sus hijos, es un derecho fundamental que no puede ser restringido ni manipulado.

El cuarto punto del Manifiesto establece una seria advertencia: “Escuchen señores políticos. Escuchen bien señores de los medios de comunicación. Millones de peruanos pelearemos por nuestra libertad y por el derecho a la vida. Nunca mas votaremos por los enemigos de la vida. No apoyaremos a los que envenenan la educación de nuestros hijos. Nunca más. El Perú bicentenario tiene que ser un Perú que defiende la vida. Un Perú que eduque a todos en la igualdad entre la mujer y el hombre. Un Perú solidario, libre y fuerte, que contempla con orgullo su tradición y deja atrás el odio y la división”. Para finalmente en su quinto y último punto establecer un grave diagnóstico: “Por eso, hoy día, declaramos el Estado de emergencia moral del gobierno. Vivimos una crisis de valores y principios. Una crisis originada por el relativismo. No mas odio. No más división. Los millones de peruanos que defendemos la vida hemos decidido presentar al gobierno 10 medidas imprescindibles para fortalecer a la familia. Lo haremos el lunes a primera hora. Sin familia no hay bicentenario. ¡Viva la vida! ¡Viva la liberta! ¡Vivan las familias del Perú! ¡Viva el cristianismo! ¡Viva el Perú!” ¿Han informado acaso los medios algo sobre estas medidas para fortalecer la familia?

Definitivamente, el país vive una crisis moral, en donde la corrupción y la promoción e implantación de la ideología de género desde el Estado, ideología apoyada por una clara minoría, intenta violar el derecho a la vida del no nacido, imponer una ideología que afecta a la familia, al matrimonio y al propio ser humano. El Manifiesto es muy claro. Es la expresión de voluntad de una inmensa mayoría de peruanos, y en una democracia esta voluntad debe respetarse y prevalecer sobre la minoría. Lo predijo ya el gran Gilbert Chesterton en 1910: “Si queremos preservar la familia, debemos revolucionar la nación”. Y agregó unos años más tarde en 1919: “La familia es la piedra de toque de la libertad; porque la familia es la única cosa que el hombre libre hace para sí mismo y por sí mismo… El negocio que se hace en la casa no es nada menos que formar los cuerpos y las almas de la humanidad. La familia es la fábrica que produce la humanidad”. Por ello, defendamos la vida y la familia, fundamentos naturales de toda sociedad. De lo contrario caeremos en lo que nuevamente Chesterton predijo en 1920: “Este triángulo de verdades evidentes -de padre, madre y niño- no puede ser destruido; pero puede destruir las civilizaciones que lo desprecian”.

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