Martes 13: la mancha en las eliminatorias, por Humberto Valdivia

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El pasado martes 13 de octubre se jugó la fecha 2 de las Eliminatorias para Catar 2022. Uno de los partidos más llamativos era el Perú vs. Brasil, que se disputó en Lima a las 7 de la noche en el estadio Nacional a puertas cerradas. El árbitro designado fue el chileno Julio Bascuñán, quién fue acompañado por su compatriota José Retamal, el argentino Raúl Orellana y el boliviano Ivo Méndez a ras de campo y en el VAR estuvieron el chileno Piero Maza y el boliviano Gery Vargas. Desafortunadamente los nombres de la terna arbitral, sobre todo el de Bascuñán, tomarían mucho protagonismo en el encuentro. 

El resultado del partido fue una victoria polémica de 4 a 2 a favor del ‘Scratch’, debido a que el juez principal del juego tomo decisiones muy cuestionadas que ayudaron a que el equipo nacional perdiera. Esas malas elecciones fueron el cobrar penales dudosos sin preguntar al VAR, que es el Árbitro asistente de video; el cobrar faltas reiterativas solamente a los peruanos y la demora en sancionar jugadas que el VAR le indicaba. La jugada más controvertida es la del segundo penal: Neymar, una de las figuras de Brasil, vino por atrás de Carlos Zambrano, defensor de Perú, y se cayó encima de él. De esa manera Bascuñán cobró el penal, sin ir al VAR a revisar la jugada.

Está no es la única polémica en la que estuvo inmerso Julio Bascuñán. En la Copa Libertadores 2017, en el encuentro entre Nacional de Uruguay y Botafogo de Brasil, no sancionó una mano dentro del área a favor de los uruguayos. En ese mismo torneo, pero en el 2019, durante el partido entre River Plate y Cerro Porteño, no expulsó a Nelson Haedo Valdez por una dura falta contra Exequiel Palacios, simplemente le sacó una tarjeta amarilla. Es más, los árbitros del VAR le pidieron que revise la jugada por la posibilidad de que sea una cartulina roja en vez de amarilla, a lo que el juez chileno no hizo caso. Por otra parte, también tuvo controversias en procesos eliminatorios. Ese fue el caso del juego entre Argentina y Uruguay, en dónde echó a Paulo Dybala por doble amarilla, además de cobros indebidos que provocaron que el partido sea muy cortado.        

Sin duda alguna, el marcador no reflejo como es que fue el trámite del encuentro. Perú salió a jugar el partido con la seriedad del caso, al fin y al cabo, se estaban enfrentando a una de las selecciones más importantes del mundo como lo es Brasil. Después del empate conseguido ante Paraguay, la selección tenía que jugar este partido con la mentalidad de sumar puntos para no alejarse de los puestos de clasificación al próximo mundial. Desde el “pitazo” inicial, el equipo salió a presionar a los defensores brasileños, con la misión de nunca dejarlos que salieran jugando con facilidad. Por momentos el encuentro se volvió de ida y vuelta, porque cuando un equipo generaba un disparo al arco el otro le respondía de igual forma. Nunca falto la entrega de cada uno de los jugadores, todos estaban comprometidos con la idea de juego que les planteo Ricardo Gareca, técnico de la selección.  Sin importar los minutos que transcurrieran, el equipo peruano mantuvo su solidez defensiva y sus rápidas transiciones al ataque. Incluso se llegó al punto de igualar por momentos a la Verdeamarelha. 

Sin embargo, hay aspectos que aún se deben de pulir si es que la RojiBlanca quiere seguir mejorando. En primer lugar, hay que mantener la calma durante todo el partido. La expulsión de Zambrano demuestra que aún se tiene que trabajar en lo mental para soportar toda clase de adversidades e injusticias. En segundo lugar, ir mejorando, aún más, en el aspecto defensivo. Si bien es cierto, se pudo anular a jugadores como Philippe Coutinho o Roberto Firmino, se debe evitar distracciones como las ocurridas durante los 20 primeros minutos, en donde Richarlison nos causó muchos problemas en el lado izquierdo que protegía Miguel Trauco.  

Sin lugar a dudas el partido dejó una gran herida entre los amantes del fútbol en el Perú, porque vieron a su selección perder de manera polémica ante un rival poderoso. Asimismo, no hay que dejar que el fanatismo nos nuble la noción de que es lo justo. Estos errores arbitrales se tienen que solucionar ante el ente encargado de Sudamérica, en este caso es la CONMEBOL. El incitar a la violencia nunca va a ser la solución ante ningún problema. Si queremos que nos respeten es mediante nuestras buenas actuaciones en el campo de juego y con una federación de fútbol fuerte y que respalde a nuestro equipo.

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