Mártires de la salud, por Diego Reinoso

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Los estudiantes de medicina que han culminado el servicio de internado padecen la imposición de la Asociación Peruana de Facultades de Medicina (ASPEFAM) para que rindan de forma virtual el Examen Nacional de Medicina (ENAM) este domingo 19 marzo de 2023, justificado en la salvaguarda de los derechos y seguridad de los participantes; pese al pedido de presencialidad de la Federación Peruana de Estudiantes de Medicina Humana (FEPEMH).

Esta imposición de la ASPEFAM, que impone la virtualidad a una prueba fundamental en la carrera médica, pone en riesgo la trasparencia y veracidad de los resultados; ya que facilita el empleo de los artilugios y artimañas al rendir la evaluación; perjudicando el resultado fruto del estudio y de la honestidad del participante. También es un problema el extenuante tiempo de duración que resulta perjudicial al momento de rendir el ENAM, esta evaluación dura entre 3 y 4 horas, siendo preferible el formato presencial para evitar las fatigas que conlleven a la sanción ante falsos intentos de plagio.

Otro elemento que debemos recordar es que muchos estudiantes peruanos, no poseen los medios o recursos tecnológicos que ofrecen una conexión estable a las plataformas virtuales, esto quedó evidenciado en la pandemia y demostró la brecha en infraestructura y recursos que existe entre los estudiantes. Para este caso específico, los nuevos médicos estarán en la necesidad de recurrir a préstamos o a realizar sacrificios para poder acceder a los aparatos que les permitan rendir la evaluación como lo requiere la ASPEFAM, pudiendo evitar esta situación carente de empatía con los próximos galenos al preferir el formato presencial; ahora más que nunca con el paso del ciclón “Yaku” y los estragos que deja.

En mi opinión, la existencia de estas barreras que pretenden limitar el acceso a los egresados de medicina a rendir una evaluación transparente y confiable, demuestran la clara necesidad de la creación de mecanismos especializados que permitan la correcta evaluación de los futuros médicos, además del reconocimiento a su eficiencia y esfuerzo con resultados veraces. Es menester que las autoridades académicas reaccionen ante la necesidad de médicos bien formados y que presten servicios de calidad en favor de la población, evitando centrarse en barreras absurdas e injustificadas para que demuestren su conocimiento.

El Perú busca mejorar la salud y los servicios de atención a la población vulnerable, pero una evaluación carente de transparencia o segregacionista no refleja estos deseos nacionales, tanto de autoridades como de ciudadanos. El ASPEFAM debería tener en consideración la crisis climatológica y la carencia de recursos de muchos de sus alumnos, además de priorizar la excelencia académica y de conocimientos a fin de mejorar la calidad de profesionales de la salud; que inclusive a evidenciado el Colegio Médico del Perú en favor de los próximos galenos.

¡Animo futuros doctores! Porque buscan un examen en igualdad de condiciones, con transparencia y rigurosidad; sus deseos de perseguir la excelencia serán bien reconocidos.