Más hipocresía, por Nathalie Paz Alcázar

«Todos estos representantes socialistas viven vidas de lujo mientras critican e implementan medidas absurdas que empobrecen a sus países. No nos sorprendamos cuando veamos a Bellido o a Castillo bajarse de un Lamborghini. Queda claro que no más pobres en un país rico».

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No pasa un día sin que la izquierda peruana evidencie su hipocresía. Ya no es sorprendente que un grupo de personas pueda tener tan pocos escrúpulos, en realidad, es indignante.

En los últimos meses salió una denuncia de una mujer que decía haber sido discriminada por su raza en una tienda Tai Loy. Inmediatamente, los izquierdistas salieron en su defensa y no dudaron ni un segundo en llamar a boicotear al establecimiento. Semanas más tarde, la congresista, Patricia Chirinos, denunció actos misóginos de parte del premier Guido Bellido y la izquierda se demoró bastante en pronunciarse. Cuando por fin lo hicieron, pidieron que se investigara la situación. Si la mujer que denuncia favorece a mi narrativa, le creo; si no, no.

Hacen esto con todo. Si eres blanco, no puedes hablar de racismo; si eres hombre, no puedes hablar de aborto; si eres de clase alta, no puedes hablar de pobreza. Pero si eres blanco, hombre o de clase alta, y estás de acuerdo conmigo, entonces sí puedes hablar. En cambio, si eres negro, mujer o pobre, y estas en mi contra, no sabes nada. Si tu opinión favorece a mi narrativa, la acepto; si no, no.

También lo realizan con temas significativos como presentar su famosa segunda Reforma Agraria el 3 de octubre, el día en que Velasco Alvarado —creador de la primera y desastrosa reforma— dio un golpe de estado. Si tu dictadura favorece a mi narrativa, la admiro; si no, no.

Para mí, Verónika Mendoza es la cara de esta hipocresía. Fue la primera en saltar del tren del progresismo para unirse a los homofóbicos, misóginos, machistas que hoy se sientan en Palacio. Espero sinceramente que la base de jóvenes progresistas que Veronika logró engañar se den cuenta de que no es solo ella quien falsamente enarbola banderas de legítimas luchas; lo hacen también el lobby LGBT, el lobby del feminismo y muchísimas ONGs que se benefician monetariamente de estas luchas. Ese es su único objetivo.

No es solo la izquierda “caviar” la que vive en hipocresía. La izquierda tradicional y radical, también lo hace. Recordemos a Fidel Castro con sus dos Rolex puestos a la vez, a la hija de Hugo Chavez con los $4.2 millones en sus cuentas bancarias, a Cristina Kirchner con su colección de carteras de $115,000 y accesorios cotizados en 2.5 millones de euros.

Todos estos representantes socialistas viven vidas de lujo mientras critican e implementan medidas absurdas que empobrecen a sus países. No nos sorprendamos cuando veamos a Bellido o a Castillo bajarse de un Lamborghini. Queda claro que no más pobres en un país rico.

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