¿Menos libertad por nacionalidad?: comentando la Ley N° 31689, por Daniella Ravelo

«La migración irregular no es delito ni debe ser usada para limitar a los inmigrantes el ejercicio de sus Derechos Fundamentales protegidos internacionalmente, ni de los peruanos a contratar y disponer libremente de su propiedad privada.»

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«La migración irregular no es delito ni debe ser usada para limitar a los inmigrantes el acceso a una vivienda. Como diría Antonella Marty, la inmigración es la historia del Homo Sapiens. Negar esto o ponerle trabas es ir en contra de quiénes somos y de dónde venimos”.

 Antonella Marty muy acertadamente afirmó que la inmigración es la historia del Homo Sapiens. Y es cierto, si nos remitimos a los hechos, nuestros antepasados estuvieron en situaciones que implicaban escaparse y moverse de un lugar a otro. A fin de cuentas, la inmigración está en el ADN de las personas. Tan plausible es afirmar lo anterior, que como dijo Marty, si nos hacemos una prueba de ADN uno va a ver que no hay tal cosa como ser 100% peruano o 100% argentino o lo que fuera. Todos venimos de un grupo que decidió moverse y descubrir nuevas tierras. Querer restringirlo o ponerle trabas, es sólo negar parte de quienes somos y de dónde venimos.

Hace unos días se publicó una ley en Perú que obliga a que los arrendadores de inmuebles exijan a extranjeros acreditar su situación migratoria para hospedarlos. No solo por el aspecto ético es una terrible normativa (claramente xenófoba) sino que, además, le genera costos para el que arrienda el inmueble y que al final del día se los transferirá a los arrendatarios. Es decir, a los extranjeros. En esta columna quiero responder los comentarios más repetidos en las redes sociales que justifican esta ley.

En primer lugar, los defensores parten de una premisa -de hecho, errónea- de una supuesta “protección a la seguridad”. Partamos de algunos puntos. Primero, no tener los papeles al día, no te hace un criminal. Querer limitar la libre contratación entre dos personas por su situación migratoria carece de una visión coherente con la realidad migratoria. Asimismo, querer ponerle a un ser humano el adjetivo de “ilegal” y mucho más cuando no ha cometido delito alguno y solo busca trabajar, escapando muchas veces de un país donde es oprimido, es xenófobo. Segundo, ¿por qué el Estado traslada la responsabilidad de verificar el estado migratorio a los dueños de propiedades? Como decíamos en el párrafo anterior, lo que va a terminar sucediendo es que va a generar mayores costos a los migrantes que, de hecho, ya cuentan con varios dentro de los cuales se incluye el mismo trámite con el Estado. Querer sustentar la ley en base a premisas de “seguridad” no es más que xenofobia enmascarada. De hecho, estos argumentos son utilizados por las derechas nacionalistas para complicar el sistema de visados y fronteras. ¿Cómo puedes estar a favor de la migración legal, pero volverla cada vez más compleja? No tiene sentido exigir por ley a un migrante la documentación en regla para acceder al arrendamiento de una vivienda. La migración irregular no es delito ni debe ser usada para limitar a los inmigrantes el ejercicio de sus Derechos Fundamentales protegidos internacionalmente, ni de los peruanos a contratar y disponer libremente de su propiedad privada.

En segundo lugar, se menciona bastante que en Estados Unidos un migrante “ilegal” no puede arrendar una propiedad. Es interesante que pongan ejemplos de un país cuya historia representa la tierra de inmigrantes. De hecho, el historiador neoyorquino Oscar Handlin dijo lo siguiente: “Yo pensé en escribir la historia de los inmigrantes en los Estados Unidos. Entonces descubrí que la historia de los inmigrantes era la historia de América”. Sin embargo, más allá de su corto conocimiento sobre historia, el argumento que utilizan los defensores de la ley no es cierto. En Estados Unidos no existe prohibición para rentar a inmigrantes irregulares. El que quiere lo puede hacer, sencillamente porque es su propiedad privada. De eso también se trata la idea de contratar libre y voluntariamente. Hacerlo obligatorio no hace más que generarles costos a ambas partes. Por un lado, le trasladamos la carga al arrendador y, por el otro, le limitas al extranjero la posibilidad de acceder a una vivienda. Si esto sucediera en España, Argentina, o en cualquier otro país donde los peruanos quieran empezar una nueva vida, miles de ellos dormirían en las calles. Por otro lado, también abundan comentarios que sostienen que, si en un país esto sucede, pues está bien o aquí también deberíamos implementarlo. Falso. Que suceda en un país no significa que también debamos aplicarlo o que esté bien. La ley aprobada por el Congreso y promulgada por el Ejecutivo deja desprotegidos a los inmigrantes que, de hecho, a la larga terminan siendo un contribuyente que trabaja y que genera valor. La realidad es que el inmigrante llega a trabajar y dentro del libre mercado la nacionalidad no juega un papel importante.

Yo le guardo un absoluto respeto a los individuos que emigran. Dejar de lado su hogar para salir a buscar algo mejor, requiere de valentía. Al final del día, la migración nutre a los países y hace que las personas opten por abrir empresas, por trabajar y generar un futuro mejor que va a beneficiar al conjunto de la sociedad. No debemos olvidar, además, que muchos individuos que emigran no lo hacen porque quieren. Muchos de ellos como los venezolanos emigran a otros países porque prácticamente son obligados a hacerlo por culpa de la dictadura. Habría que reflexionar que muchas veces culpamos a quienes no debemos culpar. Hoy más que nunca tenemos que entender que hay que ser solidarios con los individuos a lo largo de nuestro continente que están escapando de las garras del socialismo.

Finalmente, es preciso reiterar que la migración irregular no es delito ni debe ser usada para limitar a los inmigrantes el acceso a una vivienda. Como diría Antonella Marty, la inmigración es la historia del Homo Sapiens. Negar esto o ponerle trabas es ir en contra de quiénes somos y de dónde venimos. Saber que nadie es 100% peruano, ni 100% argentino, nos va a ayudar a recordar nuestra historia, a no caer en absurdos nacionalistas, y a interiorizar que muchos de ellos escapan de regímenes autoritarios en busca de una mejor situación. Por último y como recuerda el Nobel Mario Vargas Llosa: “No hay manera de parar la inmigración”.

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