Messi, el Pizarro de Argentina (II), por Vincenzo Viacava

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Comentábamos ayer sobre cómo la ignorancia enraizada arteramente en la mirada del espectador convencional del fútbol lo lleva a hacer juicios estrepitosamente equivocados respecto de jugadores como Pizarro y Messi, a pretender que sean responsables absolutos por las desgracias de sus respectivas selecciones. A continuación, algunos apuntes al respecto:

  • Ni Pizarro ni Messi tienen, en sus respectivas selecciones, los prodigiosos acompañantes con los que gozan y brillan en sus equipos de turno. El fútbol es un deporte colectivo, y ello hace inexorable que el triunfo y la derrota también sean contingencias de muchos. Un jugador no es un equipo entero, sino parte de uno. Hace poco un ofuscado periodista argentino versó algo así: “Messi hace muchas cosas de las que hacía Maradona, pero este tenía a un Burruchaga, un Baldano, un Caniggia que las metía”. Ni hablar de Pizarro, que de las comodidades que le ofrecían Robben y Ribery, tiene que soportar los desafortunados pases de Revoredo o Ramos, por nombrar algunos flamantes convocados. Por otro lado, un tanto oscuro, la FIFA colabora montando un perverso sistema que endiosa individuos, y cuya segregación anual expulsa el “Balón de oro”[1].
  • Ni Pizarro ni Messi juegan, en sus respectivas selecciones, en la misma posición con la que descuellan en sus equipos de turno. Esto puede deberse a causas diversas. La principal recae en el atrevimiento de un técnico empedernido o quizás novato, quien plantea un funcionamiento errático que solo con éxito opaca nuestros metales preciosos.
  • Messi no juega de falso 9 como en el Barcelona, sino de 10 (como no podía ser, teniendo detrás el complejo maradoniano argento[2]). No creo que Argentina carezca de jugadores, se convoca a los equivocados. Tampoco exijo que se deba armar un equipo en función a un jugador, pero si es “el mejor del mundo” y lo quieres en su máximo expresión…Intentemos salvar al técnico… ¿A qué juega Argentina? A dársela a Messi, que finalmente es un solista en una orquesta sordo-muda. Impericia de Martino, inútil para su puesto. Hace poco le dieron un Ferrari, como el Barcelona, y lo chocó. Este es el segundo. Martino es insalvable. Entonces, no le pidan a Messi que recupere el balón, dé el pase gol y lo meta ¿Estamos locos?
  • Con Pizarro, guardando diferencias, se cometieron horrores sistemáticos, desde que tengo uso de la razón. Se le ha sacrificado como carne de cañón y el tipo jamás fungió por amor a la camiseta. Pizarro, 9, centro-delantero, pesado, chocador, definidor de área, se le ha exigido, desde tiempos inmemorables, hacer lo que no hace un 9. Salir de su hábitat, recogerse hasta la media cancha para tocar, lateralizar por las bandas, ganar el saque de arquero ¿Y por qué? Primero, porque no le llega la pelota, nuestros jugadores no dan la talla. Dejen de embaucarnos en tiempos pasados que ya no existen ni sirven; que fuimos a mundiales, que ganamos Copas Américas, que le enseñamos a jugar al fútbol a Colombia. Cuentecillos de viejas que no he vivido. Segundo, porque al ser un jugador de jerarquía – sí, teníamos un jugador de jerarquía – era el primero en ser señalado por el equipo contrario a seguir. A lo mejor era el único que conocían. Entonces, los rivales, ensimismados en Pizarro, lo hubieran podido seguir hasta su casa. Este sacrificio creaba espacios porque los defensas naturalmente se desordenaban y arrimaban en controlar al potencial verdugo; para que al final aparezca un tal Johan Fano y anote uno de los goles más gritados de los últimos tiempos, en un empate y de locales.

“Pero son futbolistas profesionales, no pueden fallar un gol así, un pase así, se dedican a eso a diario” ¿Cómo? ¿No son humanos también? Estoy más que seguro que tú también cometes errores laborales, para no extenderme a tu vida. Yo también los cometo. Todos. Ahora imagina que te estás equivocando, que te equivocaste. Disgustarías, contra tu voluntad, a unas cuántas personas, quienes te resondrarían, criticarían. Ahora multiplica esa crítica por millones. Dos tercios de esos millones, además, con ojos que no ven, limitados, aleccionados por la ignorancia. No les enseñaron a leer fútbol. ¿Te gustaría? Las estrellas, en algún momento se apagan. Los solistas, pierden su voz. La carne de cañón, se descompone hasta desaparecer.

Foto: Depor http://depor.com/futbol-peruano/mr-chip-desde-generacion-cubillas-no-hubo-otro-gran-jugador-como-pizarro-1070752

[1] Este trofeo egoísta lo único que ha hecho es denigrar la esencia del fútbol, pero ello puede ser materia de otra discusión.

[2] Este complejo compara a Messi bajo la sombra de Maradona. El problema es que Maradona es D10S, uno, absoluto, indivisible, sin principio ni fin, se basta a sí mismo. Esta ideología resulta insatisfecha con que Lio se siente a la derecha del Padre. Él ha de reemplazarlo ¿Pero cómo reemplazar a D10S?