Mientras lloramos por París, por Enrique Banús

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En estos días de pura barbarie, absolutamente lamentables, comparto algunos apuntes consoladores que he recopilado de otros acontecimientos a nivel mundial.

Es llevado a juicio por primera vez un ex-soldado británico, hoy de 66 años, por el Bloody Sunday, aquellos acontecimientos en los que el ejército británico reprimió con brutal dureza una manifestación en Irlanda del Norte causando 14 muertos por los disparos. Ahora, tras una investigación de dos años iniciada por el gobierno de Londres se ha reconocido que la manifestación fue en su mayor parte pacífica y reacción, totalmente desproporcionada. Podría ser el primero de una veintena de soldados juzgados por ese acontecimiento. Sucedió en 1972 y 43 años después, la Justicia empezará a declarar como intolerable lo que se ha tolerado durante casi medio siglo.

El juez español Santiago Pedraz reabre la causa por el asesinato de Gregorio Ordóñez. Fue un político vasco, del Partido Popular, una gran promesa de este partido tan castigado (en las urnas, pero también con las armas) en el País Vasco. Tenía 36 años y estaba sentado con unos amigos en un sencillo restaurante en la Parte Vieja de San Sebastián. Entró un pistolero y le descerrajó unos disparos que acabaron con su vida. Allí en el corazón mismo de su ciudad. Ahora, el juez Pedraz, siguiendo unos informes policiales, actúa contra los cabecillas de la banda como autores intelectuales, concretamente cinco de los dirigentes de entonces. En los informes se describe a ETA como una organización estrictamente jerárquica. Impensable que un atentado de ese calibre se realizara al margen de la cadena de mando. De un mando además que había declarado prioritaria la lucha, entre otros, contra el Partido Popular. Fue en 1995 y 20 años después se articula el inicio de una posible condena.

Y el Tribunal Supremo acepta investigar en España el asesinato de Carmelo Soria ante la dejadez de la justicia chilena. Fue Soria un diplomático español, destinado a Chile, que murió en Santiago durante la dictadura de Augusto Pinochet, a manos de la policía secreta. La Justicia chilena ha venido arrastrando el asunto, sin afrontarlo seriamente, en opinión del Tribunal Supremo español, que ha autorizado que la causa se investigue en España. Fue en 1976 y casi 40 años después se intentará esclarecer el asunto. Hay siete encausados, que probablemente no sean extraditados a España desde Chile o Estados Unidos, donde residen.

En Myanmar, antes Birmania (el artículo de la semana pasada contenía un error sobre los nombres de ese país), ha ganado las elecciones, por mayoría absoluta, el partido de Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz. Ya las ganó ella misma hace 15 años pero los militares no sólo le impidieron gobernar sino que la pusieron bajo arresto domiciliario. Se rumorea que esta vez sí permitirán un gobierno que ponga fin a su brutal mandato, pero con algunas condiciones, por ejemplo, inmunidad para ellos.

Pasarán diez o cuarenta años, pero la Justicia es más fuerte. Mientras lloramos por París, bueno es recordarlo.