Milagrosamente, el pueblo salió ganando, por Federico Prieto

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Mercedes Aráoz (39% de aceptación), firme custodia física de Pedro Pablo Kuczynski en las negociaciones de la crisis, logró su sueño de ocupar el asiento de la presidencia del consejo de ministros, dejando a los otros candidatos, cuya aceptación era menor, con los crespos hechos.

El presidente de la República, filósofo de las finanzas, tuvo que dejar su viaje a Nueva York, donde iba a compartir una reunión con otros líderes de la región en la Casa Blanca para resolver el problema de Venezuela, y donde iba a hablar a nombre del Perú en la asamblea general de las Naciones Unidas, amén de otros asuntos personales, con el fin de resolver la crisis ministerial.

El Congreso, presidido por el moderado Luis Galarreta, aceptó dar el voto de censura solicitado por Fernando Zavala, al pedir de modo claramente suicida la renovación de confianza que por más de cien votos había ganado al presentarse al inaugurar su gestión -y que en teoría no necesitaba-, con lo cual dejó vacantes dos ministerios, Presidencia y Economía.

Keiko Fujimori deberá cambiar la táctica de Fuerza Popular, porque cualquier voto de censura a un nuevo gabinete dejará en la calle a la mayor parte de sus congresistas, abriendo camino al Frente Amplio, que tendría mucho que ganar en unas adelantadas elecciones parlamentarias. Su terco manejo a la sombra deberá dar paso a una actitud abierta ante la opinión pública, si no quiere perder más popularidad.

El APRA cuenta con dos simpatizantes, en Justicia y Educación. Y las ministras respondonas no solamente han dejado vacante esas carteras, sino también la de Salud. Una señal de moderación ideológica en el gobierno, a pesar de las dos ovejas negras que hicieron quitar el crucifijo para jurar, en las carteras de Defensa y Vivienda.

El voto solitario a favor de Zavala de Kenji Fujimori, inútil en sí mismo, lleva consigo un mensaje implícito para el ministro Enrique Mendoza en la cartera de Justicia: indultar cuanto antes a Alberto Fujimori, como le reclama el pueblo al gobierno en un porcentaje de dos (65%) a uno (34%) según la última encuesta, y que su antecesora en el cargo se negaba a facilitar.

Yo entiendo que el espíritu constitucional es que un voto de censura al gabinete ministerial incluye a todos sus integrantes, que deben dejar sus ministerios. Así lo entendió Fernando Belaunde Terry en su primer gobierno. Pero con una interpretación literal, el presidente Kuczynski, muy conservador en el mantenimiento de sus ministros, ha preferido hacer pocos cambios, lo cual tiene la ventaja de que los ministerios que van bien podrán seguir su delicada andadura.

La crisis ha ocultado por unos días los escándalos de corrupción nacional, que hacen la cortina de fondo del cambio ministerial, y que retomaran su protagonismo dentro de unos días, desgraciadamente. A nadie se le ocurre pensar que todos los líderes políticos nacionales actúan prescindiendo de ese factor, vital para la libertad personal y la dignidad de sus nombres, antes de dar un paso atrás o un paso adelante.

Ha terminado la primera crisis ministerial, en la cual han sufrido por igual el gobierno y la oposición, pero ha ganado el pueblo, porque si no quieren una segunda confrontación similar tendrán que hilar fino Mercedes Aráoz y Luis Galarreta que tienen, por los lugares que ocupan en el escenario político, una oportunidad estupenda para cambiar el horizonte nacional, con miras al 2021, tanto por las elecciones generales que habrá de hacer como al inicio de los festejos por el bicentenario de la independencia y de nuestra república, libre e independiente por la voluntad general de los pueblos que Dios defiende, como dijo el general San Martín.

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