Milei ¿La libertad avanza?, por Piero Gayozzo

«Javier Milei, economista, escritor e influencer libertario, líder del partido La Libertad Avanza, ha logrado pasar las primarias con un 30% de votos a su favor. Esto lo convierte en uno de los candidatos más votados y con preferencia electoral sólida para las elecciones generales.»

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Recientemente, en las elecciones primarias argentinas, es decir, las elecciones para escoger a los representantes de cada partido que participarán de las elecciones generales, se suscitó un evento ansiado por muchos y, a la vez, preocupante para otros. Javier Milei, economista, escritor e influencer libertario, líder del partido La Libertad Avanza, ha logrado pasar las primarias con un 30% de votos a su favor. Esto lo convierte en uno de los candidatos más votados y con preferencia electoral sólida para las elecciones generales.

Con respuestas tan infantiles como “no existe neoliberalismo porque no existe una nueva libertad” o afirmaciones anticientíficas como que el calentamiento global es una “mentira del socialismo”, continuos exabruptos, un discurso antisistema y populista, una defensa abierta de la portación de armas, un amor al libre mercado casi irrestricto y una cómoda relación con el neoconservadurismo latinoamericano de derecha y la alt-right europea, Javier Milei ha hecho historia. Debido a sus ideas y comentarios considero que es posible proyectarnos sobre lo que ocurriría con Argentina, si fuera elegido presidente. Quisiera compartir en esta columna al menos cuatro posibles escenarios, los cuales no son excluyentes.

1. Argentina se convertiría en un laboratorio socio-político en materia económica. A diferencia del comunismo, el anarco-capitalismo no se ha intentado poner en práctica en ningún país contemporáneo. No ha habido partido o movimiento internacional que lo haya impulsado y haya logrado hacerse con algún gobierno central para crear el paraíso capitalista y liberal en la tierra. La victoria de Javier Milei supone un gran hito en este sentido. Con promesas políticas tan radicales como la eliminación del Banco Central, no su reajuste, la reducción del Estado al mínimo, el recorte de impuestos, el subsidio de vales y de la demanda, entre otras, Argentina se convertiría en un laboratorio para las ciencias sociales. Al margen de los resultados, esta experiencia política ofrecería datos muy ricos para la economía y la sociología. Si consideramos las críticas teóricas al libertarismo y sus escuelas afines, podríamos estar a punto de presenciar una debacle social en los próximos años. ¿Será el camino hacia el desarrollo económico o una solución transitoria que culminará en un fracaso total? Un destino difícil para las millones de personas que viven en tan rico país, pero una oportunidad de la historia y la ciencia para conocer los resultados de sistemas sociales poco favorecidos en la praxis.

2. Argentina como posible centro de desinformación. Javier Milei no solo es conocido por sus repetidos exabruptos en la prensa, sino también por haber participado de la creación de una red de influencers con enfoque “alternativo” (inclúyanse conservadores, religiosos, pseudocientíficos, patriotas y conspiracionistas) en América Latina durante la pandemia. Entre los personajes que participaron de dicha red figuran Agustín Laje, Nicolás Márquez, Miklos Lukacs, Mamella Fialló, Horacio Giusto, Chinda Brandolino, entre otros. En un hipotético gobierno de Milei, estos personajes podrían tener mayor relevancia y sus ideas pasar del ámbito especulativo o teórico a ser políticas públicas. Es importante recordar que la red se caracteriza por divulgar, en porcentaje considerable, ideas anticientíficas, filosóficamente erradas y éticamente pseudoseculares (religiosas que se hacen pasar por seculares). Javier Milei ha declarado en reiteradas oportunidades su descreencia sobre el calentamiento global (al igual que muchos de los miembros de dicha red) por motivos políticos antes que basados en evidencia, pues refiere que es parte de una mentira o conspiración izquierdista. También ha declarado que desmantelaría el Ministerio de Ciencia y privatizaría el CONICET porque la investigación científica debe ser impulsada principalmente por el sector privado. Al margen de los disparates que publican investigadores en ciencias sociales en el CONICET, Milei es, por un lado, negacionista de la ciencia, por otro, creyente en ideas sin fundamento, como sus delirios sobre la vida después de la muerte. ¿Qué clase de ideas exportaría una Argentina con un gobierno como este? Pasaría del sinsentido postmoderno de izquierda a la más pura forma de anticientificidad conservadora de derecha.

3. Argentina como sede de la alt-right en América Latina. La alt-right es un fenómeno originalmente norteamericano y europeo que considera que la identidad blanca u occidental está siendo minada por la izquierda. A diferencia de Jair Bolsonaro en Brasil, Javier Milei no solo es un político, sino un activista. Como se indicó, él ha sido parte de una red que tenía un objetivo socio-político claro para Latinoamérica: enfrentar el avance del progresismo y la izquierda contemporánea. Por ello, mientras Brasil solo fue un ejemplo más de gobierno de la alt-right, Argentina podría ser una suerte de sede que financie movimientos con enfoques similares, cree centros de formación de líderes regionales, promueva los valores de la alt-right en la sociedad (nacionalismo, conservadurismo, religiosidad, entre otros) o funja de ejemplo para los candidatos de países vecinos. En resumen, Argentina pasaría de ser la sede del progresismo posmoderno en Sudamérica a ser la del conservadurismo de la alt-right internacional. De un irracionalismo a otro.

4. Argentina sería el primer gobierno en abordar temas transhumanistas y bioética de vanguardia. A pesar de que los puntos anteriores son negativos, este último podría dar cierta esperanza en materia bioética. Javier Milei ha declarado su simpatía por el transhumanismo y la singularidad tecnológica. Llegó a afirmar que confiaría más en robots que en seres humanos. Otro tema controversial que apoya es la venta voluntaria de órganos. Un tema que en la academia ha sido discutido, pero que casi ningún político en funciones ha apoyado o ha impulsado (si es que existe alguno). Mejoramiento humano y venta de órganos, ambos dejan de lado la noción cristiana de alma o el tratamiento pseudosecular de persona con el que se disfraza la creencia en una naturaleza humana creada por don divino y que por razones celestiales o, simplemente desconocidas, no puede ser alterada, y conciben al individuo desde un enfoque más realista y material. Dos temas importantes para la academia y de posibilidad técnica actual o próxima, pero que entre la población no especializada no se discute y, en caso se hiciera, se aborda con temor desmedido, conspiracionismo de por medio o entusiasmo absoluto. En caso Javier Milei fuera elegido presidente estos temas podrían pasar a formar parte de la agenda nacional y retroalimentar empírica y teóricamente el debate bioético contemporáneo.

Luego de leer esto, lo invito a reflexionar ¿Con Javier Milei la libertad realmente avanza?

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