Ministerio de Familia en Italia, ¿y en el Perú?, por Federico Prieto Celi

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En Italia, los gobiernos cambian rápidamente pero permanece el espíritu del Manual Cencelli a la hora de crear o suprimir ministerios, para conformar alianzas partidarias. Su creador, el político Massimiliano Cencelli, inventó la fórmula para el reparto de poder entre los partidos gobernantes, que sigue siendo útil en la denominada Tercera República de Italia.

El último gobierno data del cinco de setiembre de 2019. El presidente de Italia, Sergio Mattarella, tomó entonces juramento en el Salón de Fiestas del Palacio del Quirinal al Presidente del Consejo de Ministros, Giuseppe Conti, y a su gabinete ministerial, compuesto por los ministros de Asuntos Exteriores, Interior, Justicia, Defensa, Economía y Finanzas, Desarrollo Económico, Agricultura, Medio Ambiente, Infraestructuras y Transportes, Trabajo y Políticas Sociales, Educación, Universidades e Investigación, y Salud. Igualmente, formaban el gabinete los ministros sin cartera de Relaciones Parlamentarias y Democracia Directa, Administración Pública, Asuntos Regionales, Para el Sur, Familia, Asuntos Europeos, Deporte y Juventud, e Innovación Tecnológica. Cada ministerio tiene viceministerios y secretarías de estado.

Esta historia nos permite saber que en Italia existe un ministerio de Familia. En el Perú, la primera disposición final de la ley orgánica del poder ejecutivo (ley 29158) enumera 15 ministerios, ley que ha sufrido modificaciones posteriores para crear cuatro ministerios más. Ahora tenemos 19 (pero bastarían 15 o 16).

Pues bien, hace dos años, el seis de junio de 2018, el ministro de Familia italiano, Lorenzo Fontana, afirmaba, en carta al periódico Il Tempo, que nunca antes había sido tan heroico defender la normalidad. Fontana recordaba las palabras de Chesterton que señalan que las espadas serán desenvainadas para demostrar que las hojas son verdes en verano. Afirmaba que había dicho cosas que creíamos normales, casi dadas por sentadas: que un país para crecer necesita tener hijos, que la madre se llama madre (y no progenitor 1), que el padre se llama padre (y no progenitor 2), aseguraba, en su carta, el ministro italiano de Familia.

Vivimos tiempos extraños. La furia de ciertas ideologías relativistas va más allá de los confines de la realidad, llegando incluso a cuestionar algunas evidencias obvias. Es la reflexión que hacía Lorenzo Fontana, que había tenido que sufrir los ataques del poderoso lobby LGTB. Su reacción ante esos ataques fue afirmar que no le asustaba hacer frente a la dictadura del pensamiento único, y que realizaba su gestión ministerial con la evidencia de los hechos, la fuerza de las ideas y la concreción de las acciones. (InfoVaticana).

No vendría mal que el Perú, que tiene un ministro de Justicia y Derechos Humanos, lo cual es prácticamente una tautología, tuviera más bien un viceministerio de Familia en ese portafolio, y cambiara su nombre a ministerio de Justicia y Familia. ¡Cuánta falta hace que el poder ejecutivo concrete la premisa constitucional de proteger el matrimonio y la familia en un organismo que haga esa valiosa tarea!¡Qué necesario es que los gobiernos repliquen a las maléficas campañas de la cultura de la muerte!

En vez de tener como presentación: Garantizamos el acceso a una justicia inclusiva, transparente, confiable y moderna, poniendo énfasis en la población en condición de vulnerabilidad, y fomentando el respeto y la protección de los derechos humanos por parte de la sociedad civil y el Estado, debería afirmar: Garantizamos el acceso a una justica transparente y confiable, fomentando el respeto de los derechos humanos, poniendo énfasis en la defensa y promoción del matrimonio y facilitando los derechos de las familias a tener hijos, mediante normas que faciliten su acogida en el hogar, su sustento, salud y educación. El ministro de Justicia es, asimismo, Asesor Jurídico y Notario del Consejo de Ministros.

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