Miraflores, el puente de la enemistad y un ausente, por Michel Hoffmann

En estos momentos de incertidumbre y crisis, en el mundo las autoridades se unen. En el Perú dos distritos tan similares se alejan por las pretensiones de un alcalde, mientras la ciudadanía rechaza sus actos.

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El 7 de julio del 2020 fue un día histórico. Se inauguró el “Puente de la Amistad” sobre la quebrada San Martin. Con este, se han unido los acantilados de Miraflores y San Isidro, y se prolongará el malecón de ambos distritos. El puente, es un proyecto cuya construcción se pactó en el año 2017 y que debió ser inaugurado a comienzos de este año. En aquel entonces era alcalde distrital Manuel Velarde por San Isidro y Jorge Muñoz por Miraflores, y ahora alcalde de Lima por el partido político Acción Popular.

Hoy los alcaldes distritales son otros. El nuevo acalde sanisidrino Augusto Cáceres, quien ganara la elección municipal en el año 2018, gracias al “arrastre” de Jorge Muñoz y Acción Popular, se ausentó a la inauguración del puente en mención. Importante es reconocer que ha sido consecuente con sus actos, puesto desde un primer momento, el accionpopulista, desvirtuó dicho proyecto. Es más, en su obstinación, mantiene cerrado y enrejado el parque ecológico, bloqueó y desvió la ciclovía hacia la Av. Del Ejército y a comienzos de julio tiró abajo el Mercado Municipal. En su defensa, el mencionado alcalde ha alegado, que no fue invitado a la ceremonia y que los trabajos pendientes del parque ecológico, terminarán en un mes. Paralelamente la Contraloría General de la República investiga la demolición del mercado.

El encargado del diseño del “Puente de la Amistad”, el arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos, ha señalado que con el nuevo puente se podría llegar en bicicleta u otros vehículos de micromovilidad, desde Miraflores hasta el centro de Lima. Así se conectarían las ciclovías de Miraflores con las (hoy inexistentes) de San Isidro y posteriormente con las actuales de la extensa Av. Salaverry. Sin embargo, todavía hay mucho por hacer.

Hay puentes y proyectos de inversión pendientes, que deben mejorar la movilidad y darles valor a los acantilados de la Costa Verde y sus malecones. Para lograr esto, lo primero es tener voluntad política y decisión. Hoy tenemos una Autoridad del Proyecto Costa Verde que “no pincha ni corta”, dejando a los ciudadanos a la suerte de tener un alcalde comprometido con sus vecinos u otro de escasa visión. Hay por ejemplo distintos proyectos que se han presentado que incluyen parques y escaleras en los acantilados. A la fecha tenemos muy poco de eso, siendo evidente que todavía no hay siquiera servicios higiénicos decentes para los turistas, deportistas y veraneantes, rampas para poder cruzar en bicicleta a la ciclovía de la playa de manera segura o un ascensor que permita subir y bajar a la playa a todas las personas. En contraste, en Brasil específicamente en Salvador de Bahía, cuyo acantilado es en parte similar al de la costa limeña, el primer ascensor – Elevador Lacerda – se inauguró en 1873. En el 2020 en Lima seguimos proponiendo escaleras (que además quedan inconclusas) o teniendo un puente enemistado y proyectos desunificados.

En resumen, el malecón de Miraflores y San Isidro, debe ser un espacio público sin restricciones. Para esto es necesario un gran proyecto integrador y autoridades con poder de ejecución y decisión para fomentar el turismo, el comercio, el deporte, así como espacios de cultura y esparcimiento. ¡Hoy cuanta falta nos hacen después de meses de confinamiento! Quizá esta crisis sanitaria y económica sea la oportunidad para impulsar el gasto público e inversión privada y construir la ciudad que soñamos. Lamentablemente mientras sigan habiendo opositores y ausentes en la administración pública, solo nos queda protestar desde el home office y votar mejor en el futuro próximo.

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