Misa Inclusiva celebrado al Señor de los Milagros, por Verushka Villavicencio

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La devoción del Señor de los Milagros data de mediados del siglo XVII, por el año 1650 cuando miles de inmigrantes negros llegaban hasta Lima desde la costa atlántica del África Occidental. Ellos venían desde Angola, se agruparon y constituyeron una cofradía en la zona de Pachacamilla. Uno de ellos, de nombre Benito a decir de los historiadores, plasmó en una pared de adobe, la imagen del Señor, inspirada en su oración y clamor. Vivían en extrema pobreza con toda la precariedad de esa época. Y fue el 13 de noviembre de 1655, cuando un terremoto asoló Lima y Callao, destruyendo la ciudad, menos aquella imagen. Este hecho considerado milagroso marcó el inicio a la devoción que hasta hoy se sigue en todo el mundo.

Este año de la pandemia, el Señor de los Milagros ha recorrido por primera vez en la historia de nuestro país nuestras calles y ciudades de forma virtual. Pero, además su imagen ha trascendido por la vía virtual todos los parámetros que conocemos. Facebook lo hace llegar a todo el mundo a través de Nazareno TV. La pandemia no frenó la devoción de un pueblo que le sigue y honra.

Pero ¿cómo ha logrado ingresar a cada hogar? Es la accesibilidad virtual la que ha permitido que quienes acceden al uso del internet y redes sociales puedan conectarse con la devoción. El uso de la tecnología ha democratizado el acceso a la información. La novedad es el acondicionamiento de la Iglesia Católica a este acceso, en nuestro país.

Recordemos que la primera muestra de democratizar la información la vimos en el Portal de ACI Prensa, cuando desde el pontificado del Papa Francisco, desde el diseño hasta el manejo de los contenidos, se abrió un panorama a la expresión directa de la posición de la Iglesia Católica sobre diversos temas como: el aborto; la persecución y muerte de sacerdotes y religiosas; las agresiones y abusos sexuales hacia niños y niñas de parte de sacerdotes; el sacerdocio femenino; los acontecimientos respecto a los manejos del Banco Vaticano, entre otros. Expresar una opinión y masificar la posición a través de las redes sociales no sólo construye una opinión pública, sino que expande el conocimiento liberando a la población del ocultismo y la desinformación que se aprovecha para confundir a los feligreses. Esta democratización “incluye” a todas las personas permitiéndoles acceder a información para que decidan. Esa es la verdadera libertad: decidir evaluando la información. Por tanto, sin acceso a toda la información posible no se puede decidir con libertad.

La tecnología ha facilitado también que se pueda seguir la Misa desde las redes sociales. Para nosotros, los católicos, la misa es la expresión más hermosa del encuentro con Jesús que se ofrece para acompañar nuestra humanidad, a través de la Eucaristía. Por tanto, recibir la Eucaristía es el acto esencial en la Misa. Este acto no se puede consumar a través de la Misa Virtual. Entonces, al no consumarse ¿la misa pierde su valor?

La Misa Inclusiva que se desarrolla en redes sociales cuenta con el máximo grado de accesibilidad posible, significa que incluso algunas parroquias transmiten usando dos celulares o cámaras a la vez, han acondicionado el mobiliario del altar para facilitar los recorridos de los sacerdotes, han incorporado micrófonos e incluso han reducido los objetos sobre el altar e incluido el uso del alcohol en gel. Todas estas acciones son medidas de accesibilidad que logran que la transmisión sea fluida y cumpla con las disposiciones de prevención frente al COVID 19. Si bien no hay comunión presencial si existe la comunión espiritual. Algunas parroquias leen esta hermosa oración y la publican en tiempo real para que los fieles la sigan. 

Por tanto, si tenemos Misa Inclusiva. Nuestro Señor ingresa a los hogares del mundo entero que le abren sus puertas para bendecir y acompañar con el máximo grado de accesibilidad posible. Se logra la inclusión porque la tecnología pone a disposición de los ciudadanos del mundo, este evento. Falta que se adecúe en todas las misas que se trasmiten en redes sociales, la contratación de intérpretes de lengua de señas para que lo sigan las personas sordas y subtítulos para que pueda ser leído y comprendido con facilidad para personas con discapacidad intelectual y discapacidad cognitiva. Estas medidas de accesibilidad en la comunicación permitirían que las comunidades de personas con discapacidad logren ser incluidas sin depender de otra persona para seguir el evento. La inclusión implica lograr que los ciudadanos ejerzan sus derechos y deberes con autonomía y en total libertad. Y ¿cuándo tendremos la primera promoción de sacerdotes peruanos se comuniquen en lengua de señas con sus feligreses sordos?

El amor en tiempos del Coronavirus adquiere una expresión de fe mediante la Misa Inclusiva. Y aunque todavía no se abren los templos y se permite efectuar la misa, mientras tanto, tenemos el máximo grado de acceso posible para la inclusión. ¡A seguir a nuestro Nazareno!

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