Mortalidad materna vs. promoción de la salud, por Verushka Villavicencio

«Mientras siguen las noticias diarias de actos de corrupción, la agenda de la salud se encuentra al límite junto con la vida de madres y sus hijos. Una gran ayuda es el SIS gratuito pero las cifras indican que no es suficiente para salvar vidas».

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Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la meta 3.1 busca reducir la mortalidad materna mundial a menos de 70 por cada 100 mil nacidos vivos para el 2030. Y dentro de la meta 3.2, la meta es reducir la mortalidad neonatal al menos a 12 por cada 1000 nacidos vivos.

Estas cifras marcan una ruta a seguir por los estados. En Perú, según el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades – MINSA, durante este año tenemos el 56.1% de muertes maternas debido a complicaciones obstétricas del embarazo, parto o puerperio, intervenciones o tratamiento incorrecto.

Si bien entre marzo del 2020 y junio del 2021 la principal causa de muerte materna fue la infección por el COVID 19, debido a la aplicación de la vacuna se logró reducirla, llegando a 7.1 muertes maternas semanales. Pero, lo que está ocurriendo ahora es que las muertes maternas se suscitan en la etapa del puerperio que abarca desde el parto hasta 45 días después del alumbramiento.

Estas cifras indican que no habría un cuidado post parto que contribuya a reducir la mortalidad materna. Lima, La Libertad y Piura son las regiones con mayor cantidad de muerte materna post parto, según información de Coopera Infancia. Esta situación limitaría el adecuado desarrollo infantil temprano puesto que las niñas y niños dejarían de proveerse del cuidado materno. El problema no es sólo la muerte de la madre sino la situación de desprotección en la que quedarían las niñas y niños.

La pregunta inmediata es ¿cuál es la estrategia de promoción de la salud para proteger a la madre y al niño durante los primeros 100 días de vida?

Las redes integradas de atención primaria en salud que funcionaron en el 2015 implementadas por el MINSA lograron salvar la brecha de atenciones médicos quirúrgicas en zonas alejadas y vulnerables. Eran equipos de 25 a 30 profesionales que viajaban por el país llevando atención en más de 20 especialidades: medicina interna, cirugía general, ginecología, pediatría, cardiología, medicina física y rehabilitación, entre otras.

Si bien esta estrategia se dirigía a intervenir para atender la enfermedad, todavía es muy débil la atención para evitarla. No tenemos una cultura de hábitos alimenticios, de entrenamiento y manejo de estrés que proteja nuestra salud. Se necesita acercar los servicios de salud a las madres primerizas y realizar un seguimiento usando toda la tecnología a disposición. Se necesita más personal especializado y más apoyo para evitar que se incremente la mortalidad materna.

Mientras siguen las noticias diarias de actos de corrupción, la agenda de la salud se encuentra al límite junto con la vida de madres y sus hijos. Una gran ayuda es el SIS gratuito pero las cifras indican que no es suficiente para salvar vidas. Es responsabilidad del Estado promover la salud de las madres y sus hijos y esperemos que esta agenda se priorice.