Mucho más que entregar tu CV

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Acabo de regresar de una cena organizada por una de las empresas que me interesan para hacer mis prácticas durante el verano. Es medianoche, y recién voy a estudiar los casos que tengo asignados para la clase de mañana. Luego, tengo que avanzar con mi postulación para las prácticas de verano, leer alrededor de cincuenta correos y, si queda tiempo, dormir un poco.

Habiéndoles ya contado un poco sobre el proceso de admisión en mi columna de la semana pasada, comenzaré a compartir mis experiencias dentro del mismo programa. Hoy hablaré sobre el proceso de “recruiting”, como le llaman acá, que no es más que un programa muy estructurado para llevar los procesos de selección para conseguir un trabajo luego del MBA.

Yo estaba muy acostumbrada al modelo de Lima, en el que envías por correo tu CV a amigos y contactos profesionales, si alguna empresa se fija en ti te entrevistan un par de veces, y en cuestión de semanas (a veces días), tienes una respuesta. Grande fue mi sorpresa cuando me dijeron en octubre que iba a empezar la temporada de recruiting para las prácticas que haré en junio del próximo año. Más de medio año de anticipación. No tenía idea en qué me estaba metiendo.

De pronto, el día que empezó la temporada, recibí un montón de correos de diferentes empresas (todos dirigidos a mí con nombre y apellido, pero parte de un envío masivo a toda la promoción de la maestría) vendiéndome las maravillas de sus programas de prácticas y cuánto voy a aprender trabajando en tal o cual empresa. Todas, también, me invitaban a una serie de sesiones informativas dentro de la universidad para “conocernos mejor” (¿?). Ingenua e inexperta aún en el proceso, decidí responder todos los correos (incluso los de empresas que no me interesaban) y prioricé una lista preliminar de compañías que quisiera conocer mejor. Y así empezó la temporada de eventos.

La primera ronda de eventos consiste básicamente en presentaciones corporativas que terminan en un cocktail en donde puedes conversar personalmente con los ejecutivos de la empresa. Interesante. Útil hasta cierto punto. Me vi entonces yendo a todas las sesiones que humanamente podía meter en mi agenda, dada mi limitación de 24 horas por día, y sin darme cuenta me volví parte de la multitud de estudiantes compitiendo con sus compañeros de clase por la atención del reclutador. Todos listan sus logros (tratando de incluirlos naturalmente en conversaciones que suenen casuales) tratando de sobresalir y haciendo preguntas que los hagan parecer mejor calificados que los demás. Credenciales impresionantes, experiencias diversas e historias de éxito que me han hecho cuestionar en repetidas ocasiones si es que estoy calificada para competir con estas personas.

Luego de las dos primeras semanas de eventos, seguí recibiendo más invitaciones de las mismas empresas, que tenían más oportunidades para “seguir conociéndonos” (¿no nos habíamos conocido ya?). El formato de estos encuentros comenzó a mutar. Menos Power Point, menos invitados, más conversación informal. La típica es hacerlo en un hotel o restaurante, aunque algunos más creativos me han invitado a museos o a un juego de los Boston Celtics, el equipo de básquetbol de la ciudad.

Estamos ya en diciembre y los eventos continúan… y aún no es tiempo de enviarles mi CV.

El sistema requiere a las empresas adaptarse a una serie de normas que la universidad establece (como cuándo pueden empezar a comunicarse con nosotros, cuándo pueden pedirnos nuestros CV y cuándo y dónde pueden entrevistarnos). Es casi tan estructurado como postular al mismísimo MBA. El viernes es la fecha límite para enviar mi aplicación a las empresas a las que quiero postular y, sinceramente, no creo estar en capacidad de determinar si ya he construido las relaciones necesarias para conseguir el trabajo que quiero.

En febrero podré decir si aprendí a navegar este sistema, a la luz de los resultados de mi proceso de selección. Lo que sí puedo decir es que he aprendido una cosa: si alguna vez creí (equivocadamente) que habiendo ingresado al MBA en Harvard la competencia iba a disminuir o desaparecer, esto es totalmente falso. La competencia real recién empieza.