Nadine y más Nadine: Una irrepetible Primera Dama

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Nadie duda que el papel de la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia, haya sido a lo largo de este gobierno más que importante, principalmente porque ha tenido voz y voto en las diferentes decisiones de su esposo y los diferentes ministros.

Esto que para muchos es criticable no es otra cosa que centrarnos en las cualidades de Heredia y mirar claramente que ella es la política en la escena y no Ollanta Humala como constitucionalmente está establecido.

En plena campaña de 2011 por la presidencia de la República, Heredia tenía un perfil más bajo pero tras los bastidores movía todos los hilos que le dieron de una u otra manera el triunfo al humalismo. Hay que recordar que la mujer del presidente se formó como comunicadora en una importante universidad peruana y que su talento para la política estaba más que presente desde hace años.

De hecho la oposición hizo que Heredia fuera vista con preocupación. Sus constantes apariciones en los medios hacían ver que ella iba siempre por delante de su rol de esposa y primera dama. Eso de darle luz verde a los ministros no era una leyenda urbana sino más bien la realidad de una mujer que no nació para estar bajo la sombra de un hombre que a apenas puede dar un discurso y que muestra inseguridad a borbotones.

Alan García al ver el avance de Nadine no tuvo mejor idea que sembrarle la etiqueta de la reelección conyugal. Eso lamentablemente no fue bien respondido por el oficialismo y más bien resultó un problema que más tarde la propia agraviada tuvo que zanjar con un: “No me voy a presentar a las elecciones del 2016 como candidata a la presidencia”. Ella se desgastó, dejó pasar el tiempo y abrió ambigüedades para que sea un tema de agenda nacional.

La Primera Dama es hábil, inteligente, tiene buen cálculo político. Lamentablemente para ella hubo gente a su alrededor que no le hizo ver el mal que le hacía a su esposo con su actitud.

Pero como siempre se aprende de los errores. La esposa del presidente ya no está dispuesta a quemar su capital político. Si se tiene que hundir el gobierno y sus aliados, ella no tiene que arrastrar con los muertos.

Nadine Heredia si piensa en la presidencia. Sabe perfectamente que llega a al pueblo con su sonrisa y sus gestos. Sabe ahora también que su oportunidad de ser presidenciable no es en 2016 sino más bien en 2021. Por ahora ya no aparece continuamente en los medios. De esa manera evita que la oposición la pulverice y le quite espacio para su propósito inmediato. La Primera Dama será la cabeza de la lista congresal en las próximas elecciones. Ese será el peldaño que utilizará para qué años después puede disputar la presidencia. Además el humalismo tiene posibilidad de tentar varios curules si pone en el primer lugar de la lista por Lima a la ahora presidenta del Partido Nacionalista.

Algunos pueden pensar que Heredia es antipática, que simplemente con sus actos ha ensombrecido la figura del presidente. La pregunta quizá que podríamos hacernos es si realmente ella es la culpable de la baja popularidad de su esposo ¿No es acaso los errores de Humala los que han hecho que su gobierno sea el régimen de las grandes contradicciones?

Nadine erró al intentar asumir un liderazgo que no le competía porque el voto popular no se dirigió nunca a ella. Sin embargo actuó como una política, como una persona que quiso completar las carencias de su esposo. Este fue su gran error. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Humala no es ni estadista, ni político y de hecho menos comunicador.

La Primera Dama juega ahora al perfil bajo, ya no opina sobre políticas de Estado. La oposición no la quiere ver en el ruedo político. Le costó entender eso pero con altas y bajas lo ha entendido. Por lo menos su poder es tras bastidores y eso de cara a un futuro político es más que importante.

La incompetencia de Humala nos hizo perder varios años. Su falta de liderazgo nos hundió económicamente y paralizó varios proyectos mineros. Sin embargo aunque a muchos les duela él no ha sido tan nefasto por la intervención de su esposa, el verdadero cerebro del gobierno.

Nadine pasó por metete, por usurpadora de funciones. Pero claro como cualquier estratega de comunicación intentó que la situación del régimen no termine sin logros. Humala le debe mucho a su esposa y eso lo sabe muy bien.

Polémica Heredia pero más capaz que Humala y varios de sus ministros. Esperemos abril 2016 y veamos qué cartas bajo la manga tiene la hasta ahora irrepetible primera dama.