Necesito Bicarbonato, por Rollin Thorne

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Estas fiestas navideñas han sido un exagerado bombardeo de calorías, carbohidratos y grasas pero han sido también una celebración de conversaciones políticas entre amigos y familiares analizando los acontecimientos de las últimas semanas. ¿Quién no ha aprovechado la Navidad para compartir opinión con los que más queremos de aquello que más odiamos, la política peruana? La conclusión: Todos los peruanos necesitamos bicarbonato. Esto nos ha caído muy mal.  Desde las alianzas electorales entre pavos y cerdos, hasta el anuncio de planchas presidenciales que más parecen ensaladas de papa y nuez con harta mayonesa, los peruanos estamos sorprendidos y asqueados de tanta incoherencia.

Los partidos políticos con tal de no perder su inscripción han juntado cristianamente a perro, pericote y gato; sobre todo a harto pericote.  Las ideologías y principios parecen haberle dado paso a la chocolatada criolla e incluso abierto las puertas a “pasas” y “frutas secas”. De hecho comprendo tu frustración y estás en todo tu derecho de sentirte así. El bicarbonato es una solución valida en estos casos; sin embargo en estas fiestas quiero invitarte a reflexionar sobre la inminente necesidad que tenemos los peruanos de tener políticos serios. Sobre la inminente necesidad que tiene nuestro país de reformar el Estado. Los peruanos hemos crecido de muchas formas, nuestra economía ha mejorado sustancialmente durante los años y nuestros jóvenes hoy pueden soñar y tener fe en que lograrán todas sus metas. Pero nuestro Estado es obsoleto, retrogrado, diseñado para otros tiempos.

Hoy en día los peruanos surgen no gracias al Estado sino a pesar del Estado y esto tiene que cambiar. El Estado debe estar ahí para apoyar el desarrollo del país. Para hacerle la vida más fácil a los peruanos. Sin embargo esto no sucede. Durante años hemos sido gobernados por los políticos de siempre; “frutos secos” que no han hecho nada por reformar el Estado conociendo la inminente necesidad de hacerlo; que solo quieren el poder para robar, solucionar sus problemas financieros de por vida, engordar sus panetones y beneficiar a sus amigotes. Ninguno ha pensado realmente en el Perú; a ninguno le hemos importado ni tu, ni yo, ni nuestras familias.

El Perú somos todos y no unos cuantos. Las soluciones para nuestro país no van a venir en un trineo jalado por renos ni de la mano de viejitos pascueros; las soluciones para nuestro país van a llegar el día que los peruanos tomemos consciencia que la política es seria y que no podemos dejarla en manos de cualquiera.