Nos habíamos tardado tanto, por Ana Jara

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Rotulo esta columna parafraseando el nombre del filme «Nos habíamos amado tanto» del Italiano Ettore Scola de allá por 1974; para hacer notar los tardíos reflejos del Gobierno Nacional frente a las emergencias por fenómenos naturales que se presentan a lo largo del país, con énfasis en la costa norte y la selva, siendo el caso más emblemático el de Piura (sin menospreciar otros lugares).

¿Qué parte no entendió el «Gabinete de Lujo», cuando hablamos de una emergencia?. Sin ir muy lejos la Real Academia Española lo define como «Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata».

Sinceradas las cosas, habiéndose aceptado la presencia de un «Niño Costero», era de entenderse que éste originaría estragos por lluvias y huaicos, sobre todo en las regiones donde periódicamente se presenta este fenómeno natural, especialmente las del norte del Perú.

Es inaudito por ejemplo, que habiéndose efectuado la Declaratoria de Emergencia vía Decreto Supremo Nº 011-2017-PCM, de los departamentos de Tumbes, Piura y Lambayeque, por desastre de lluvias y que vencerá próximamente, los primeros días de abril (plazo insuficiente, que será alargado sin duda); y que el mismo tenor del Decreto diga que se expide “para la ejecución de acciones y medidas de excepción inmediatas y necesarias de respuesta y rehabilitación que correspondan»; los ministros en cuyo Consejo, fue aprobada la norma, no hayan actuado de forma inmediata para paliar o contrarrestar los daños presentados.

Los(as) ministros(as) lo saben y sino, sus asesores (entiendo también «de lujo»), que la Declaratoria de Emergencia es una medida excepcional, extraordinaria, que la Constitución de 1993, llama «Régimen de Excepción», en este caso por catástrofes naturales, a la que se llega porque la dimensión de los daños sobrepasa la capacidad de atención de las autoridades regionales y locales y hace falta la intervención directa del Poder Ejecutivo (se entiende ¿no?, este tipo de emergencias, obliga al gobierno central a actuar).

No basta que algunos sectores hayan enviando ayuda en máquinas o víveres a las zonas de desastre, en publicitadas acciones separadas, sin obedecer a un Plan de emergencia, a la planificación y organización de recursos económicos y humanos que involucre a Gobernadores y Alcaldes, para minimizar las consecuencias de lluvias, huaicos e inundaciones, sobre todo en la infraestructura que incluye la conectividad y la salud de los damnificados.

¿Y porqué tanta renuencia de ministros(as) a viajar a las zonas de desastre (salvo el caso del ministro de Defensa Jorge Nieto Montesinos, pero lamentablemente “una golondrina no hace el verano»)? ¿Ignoran acaso que este Estado aún paquidérmico requiere liderazgo y decisiones del más alto nivel “in situ”, para tranquilidad de la población?
¿De 19 ministerios ni uno solo se puede quedar a pernoctar por días en las zonas de emergencia del país?, ¿es mucho sacrificio?

Cómo se ha hecho costumbre y qué bueno que así sea, ha sido el clamor de la gente, expresada también en testimonios e imágenes en las redes sociales, que al parecer ha «sacudido los conchos al Ejecutivo», habiendo viajado el domingo, el propio Jefe del Estado Pedro Pablo Kuczynski a una de las zonas más golpeadas por el «Niño Costero», Piura, escoltado por varios ministros, que esperemos se queden a pernoctar en el lugar y además de tomar decisiones ejecutivas para solucionar los peligros o desastres presentados y verifiquen su cumplimiento, socialicen, conversen con la población, ellos tienen derecho a ser oídos, es su país y el Estado está llamado a protegerlos.

Al cierre de esta columna se anuncia Sesión de Consejo de Ministros en Piura, ¿es un buen gesto político?, lo es, pero que no se quede solo en anuncios rimbombantes de presupuestos «que difícilmente se efectizan» u obras que «nunca se realizan», sino que cada medida o acuerdo se cumpla, porque el pueblo está desesperado y no aguanta más «desidias» y por favor Presidente Kuczynski, «haga trabajo de campo» con su Gabinete en forma coordinada con Gobernadores y Alcaldes, cómo debe ser sí se tiene un Plan de Emergencia, NO de espalda a ellos, no hay que atizar fuegos con recomendaciones de Revocatoria de Autoridades, es un terreno pantanoso. Consejo Sano!