Nous Sommes Charlie

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Indignante. Ni en las épocas de la revolución Francesa, los seguidores de Robespiere con los famosos folletines burlescos a la corona francesa en los que se hacía alusión a los problemas de alcoba de María Antonieta y Louis XVI, pagaban con tal brutalidad su sátira. Francia es la cuna de la cultura, de la ilustración, de las ideas de avant-garde, de la iluminación y París el faro que llamó a innumerables generaciones de artistas, la ciudad luz, la ciudad de la Liberté, Egalité et Fraternité, ciudad que acogió a inmigrantes y soñadores de todas partes del mundo. Pero el día de hoy la bandera tricolor se manchó de sangre y el mundo entero está indignado.

La sede central del periódico satírico Charlie Hebdo fue atacada cobardemente por tres hombres enmascarados según las últimas informaciones y 12 personas, entre ellos dos guardias de seguridad y cuatro talentosos caricaturistas, fueron brutalmente acribillados. Se supone que al estar entre las víctimas Jean Cabut, conocido como Cabu; Bernard Verlhac, conocido con el alias de Tingous; Georges Wolinski; y Stéphane Charbonnier, mejor conocido bajo el apodo de Charb, se trataría de un ataque de extremistas islámicos, ya que estos genios contestatarios fueron los artífices de múltiples provocaciones al mundo islámico al dibujar a su profeta Mahoma en situaciones obscenas, haciéndole vivas a la violencia y hasta posando desnudo frente a una cámara (en alusión al filme La Inocencia de los Musulmanes), recordemos que según las creencias del Islam no se pueden representar a las figuras religiosas, pero algo es ofender a la fe de alguien, cosa a la que Charlie Hebdo nos tenía mucho más que acostumbrados. No nos olvidemos de su célebre portada con el Papa Benedicto XXVI consagrando un condón en lugar de una Ostia, o la portada tras la muerte de Michael Jackson, diciendo que por fin sería blanco, como esqueleto. No me imagino conservadores católicos entrando con una Kalashnikov a las instalaciones del periódico, ni a los fans del Rey del Pop haciendo el moonwalk con una AK-47, algo es sentirse ofuscado y otra cosa muy distinta es entrar con rifles a una redacción y acribillar a quien encuentres a tu paso. Con este acto han terminado por demostrar la intolerancia de ciertos sectores del Islam y la violencia con la que actúan perjudicando terriblemente al resto de sus correligionarios, quienes por culpa de estos crápulas tienen que ser vistos como parias en las calles y pasar por humillaciones en los aeropuertos y cuanto control de seguridad crucen. Tener un kufi o llevar una burka en el mundo occidental actual gracias a actos como estos, es llevar una cruz rumbo al Gólgota.

Lo único que han logrado, es exponer su poca inteligencia, porque para ser terroristas son pésimos estrategas, pues le han dado un poder inimaginable a la candidata de ultraderecha Marine Le Pen rumbo a los comicios del 2017. Los Franceses antes tan abiertos a la inmigración y acostumbrados a la multiculturalidad, están considerando seriamente sumarse la iniciativa del Frente Nacional y hacerle caso omiso a las manifestantes con esvásticas azules pintadas en los senos (insinuando que Le Pen es afín a Hitler) y tornar el descontento actual con la izquierda de Hollande dando un pequeño gran paso hacia la derecha, otorgándole la oportunidad a la risueña dama del Frente Nacional y sus ideas contra-inmigratorias y ultra-conservadoras.