Nuestra generación perdida

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Los jóvenes, de todos los estratos sociales, estamos distraídos y esto es una gran amenaza social. Salvador Allende, más allá de que no concuerdo con su ideología, dijo: “La historia la hacen los pueblos”. Es verdad, como es verdad que el futuro de los pueblos es la juventud. Nosotros seremos los futuros profesionales, políticos, dirigentes sindicales, servidores públicos, técnicos. Si no nos preparamos para el futuro, nos quedaremos estancados y destruiremos aquello que, a duras penas, nuestro país avanzó. Sin embargo, y esto es lamentable, pocos somos los jóvenes que tomamos con seriedad nuestra tarea histórica.

Es verdad que los jóvenes actuales somos hijos del crecimiento económico, esto tiene ciertas ventajas, somos personas que manejamos mucha información al instante, que nos adaptamos fácilmente a los nuevos inventos tecnológicos, etc. Pero también tiene ciertas desventajas, no conocemos lo que es una crisis, estamos acostumbrados que todo se haga de manera fácil y rápida. En fin, el problema no es el crecimiento económico sino la juventud que no sabe guardar pan para mayo. Los jóvenes estamos distraídos, nos hemos dejado llevar por el sistema consumista, lo ha hecho que seamos adictos a las modas y fóbicos a lo que no encaja con ellas. Esto es peligrosísimo, porque hemos dejado de hacer aquellas cosas pasadas de moda, como tener convicciones propias, como leer, por ejemplo.

Somos la generación perdida, la de los tibios. Los jóvenes nos dejamos llevar por todo aquello que tiene sintonía. Muchos son los que han dejado de pensar por ellos mismos, lo que imponga el consumismo está bien. Esto socialmente ha generado una banalidad cultural impresionante. Hoy por hoy somos pocos los jóvenes que estudiamos la realidad. Somos la generación de la apolítica y no nos damos cuenta de que el hombre es un ser político por naturaleza. No se dan cuenta de que la política es importante para su propio bienestar, no se dan cuenta de que es importante tener conciencia social para poder seguir desarrollando nuestro modelo de patria. A pesar de los malos tiempos, las juventudes antiguas, que hoy empujan económicamente al país, estuvieron más al tanto de lo que acontecía a su alrededor, eran los tiempos de las pasiones políticas. La juventud actual está distraída. No les interesan las noticias, no saben de realidad nacional, no conocen a su clase política y tampoco les importa. Pertenezco, lamentablemente, a la generación de los iphone, de los centros comerciales, de la droga, de la ropa de marca. Somos los oradores de las cosas triviales. Es realmente escalofriante el porcentaje de jóvenes que lee, con las justas llegaremos al 10%, leer no está de moda pues. ¿Qué hacer para que esto cambie? Más que un tema educativo es un tema cultural y todos los procesos culturales toman tiempo, espero que no estemos demasiado tarde.

Estamos lejos de cambiar la realidad, nuestra juventud es una generación perdida. Distraída en lo verdaderamente pasajero, adicta al consumo. Estoy seguro de que el Perú, en un futuro, afrontará varios problemas y crisis económicas, la historia es cíclica. Pero, también estoy seguro de que será esta generación perdida la que critique la futura realidad nacional sin estar preparada.