Obama en Jaque, por Daniel Ku Hop

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Como era esperable, el pasado jueves 29 de diciembre, tras un largo intercambio de acusaciones y amenazas entre ambas partes, Obama decidió tomar acciones sancionarias contra Rusia como respuesta a una supuesta intervención en las elecciones norteamericanas. Entre estas, resaltaron la declaración en calidad de persona non grata a 35 diplomáticos rusos, el cierre de 2 propiedades presuntamente utilizadas como punto de espionaje y el anuncio de futuras sanciones a 9 sujetos y entidades relacionadas con el espionaje. Ante esta acción, Vladimir Putin decidió no realizar respuesta diplomática alguna como habían anunciado algunos miembros del gobierno ruso. Esta nueva actitud de Moscú, ha tomado por sorpresa a la Comunidad Internacional, dejando así en una situación bastante incómoda a la administración de Obama. Es una realidad que en política no existen las coincidencias, y bajo esa premisa el presente artículo buscará analizar cuáles pueden haber sido los intereses tanto de Estados Unidos y como de Rusia que expliquen su accionar.

La tarde del pasado 29 de diciembre, la Casa Blanca anunció, mediante su web oficial, un conglomerado de sanciones contra ciertas personas y entidades rusas, aseverando que “(…) las ciberactividades rusas tuvieron la intención de influenciar la elección, (…) y debilitar la confianza en las instituciones democráticas del gobierno norteamericano”. Sin embargo, a pesar de estas contundentes acusaciones, tanto el ex agente de la CIA, Edward Snowden, como el ex director de la NSA, William Binney, han afirmado que no existen pruebas suficientes para poder afirmar que Rusia ha tenido injerencia dentro de las elecciones norteamericanas. Siendo este el panorama, es necesario realizar un análisis de los posibles intereses de la administración de Obama con respecto al tópico desde 2 ángulos.

En el aspecto Internacional resulta de suma importancia recordar que Rusia ha logrado mejorar su imagen entre los diversos estados al conseguir la negociación de paz en Siria, algo que EEUU no había podido alcanzar. Esta victoria,  deja en evidencia las falencias en los programas militares de pacificación norteamericanas y posiciona a Rusia como un estado mucho más influyente dentro de la Comunidad Internacional. Por ello, Washington tiene la necesidad de equiparar la balanza de poder y mantener sus influencias, para lo que resulta indispensable reestablecer a Rusia como el principal antagonista del Sistema Internacional para poder mostrarse como la potencia más favorable. En ese sentido, una manera efectiva de hacerlo es presentarlo como el principal enemigo de la democracia, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los países vive bajo este sistema.

Por otro lado, en el aspecto doméstico, cabe recordar que la política de Obama durante el último mes ha sido de bloqueo preventivo a Donald Trump, esta va desde anunciar oficialmente al suelo Ártico como zona inalterable, hasta repotenciar ObamaCare para que le sea más complicado a Trump cerrar el programa. Es así que las sanciones del gobierno americano y las declaraciones de la Casa Blanca, tienen por objetivo alejar a Rusia de Washington y empeorar la imagen que tiene dicho país en los ojos del pueblo americano, generando así mayor rechazo popular a la posición pro rusa del republicano.

Ante esta acción del gobierno norteamericano, muchos analistas aseguraron que era esperable una reacción de igual magnitud por parte del Kremlin, sin embargo Vladimir Putin sorprendió a todos al declarar que “Rusia no se someterá a esta irresponsable diplomacia de cocina pero que planeará sus pasos a futuro para reestablecer las relaciones ruso-norteamericanas basadas en las políticas de la administración de Trump”. Históricamente Rusia ha sido conocida por sus contundentes acciones reactivas para con acciones de este calibre, sin embargo, la posición de Putin ha causado mucha incertidumbre en la Comunidad Internacional.

Desde hace ya algunos meses, el Kremlin tiene una política diferente a la percibida el siglo pasado, esta se ve demostrada en la constante apertura a negociar con Estados Unidos en materia de Seguridad Internacional a pesar de las sanciones nacientes de la anexión de Crimea. A dicha apertura se le añade ahora la llegada a una negociación de paz entre Siria y ISIS, teniendo como principal promotor a Rusia, la que no sólo ha significado un cambio radical de la imagen rusa hacia el humanitarismo sino que ha subido la aprobación de Putin a más del 75% en las últimas encuestas. Por ello, esta respuesta del Kremlin a la ofensa directa de Washington, aunque sin dejar de ser sorprendente, era entendible si se analiza la tendencia de las decisiones tomadas por Putin durante el 2016.

Existen diversas opiniones nacientes a partir de las acciones de los gobiernos centrales de ambas potencias. Algunos afirman que las sanciones estadounidenses son correctas puesto que la democracia debe ser respetada, otros consideran que las pruebas son insuficientes y que Putin debió ser más incisivo con su respuesta. Sin embargo, lo único cierto es que la nueva política del Kremlin demuestra claramente que no estamos en una nueva Guerra Fría pero si en una batalla estratégica que, al menos durante el 2016, fue claramente controlada por Rusia. La maniobra de Putin con respecto al rol humanitario que viene cumpliendo Rusia durante los últimos meses, y la pericia de las declaraciones del mandatario ruso solo demuestran el magistral juego político que ha desarrollado Rusia. La administración de Obama ha quedado, a falta de menos de un mes para terminar su mandato, en un anunciado Jaque. Ahora dependerá de la actitud de Trump y las tácticas de Putin decidir si esta situación, se volverá un Jaque Mate para Estados Unidos o un estado de equilibrio entre potencias.

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