The operator

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“By definition intelligence deals with the unclear, the unknown, the deliberately hidden.”

George Tenet

…esta fue una imagen que arrastró hasta el final de su vida. Todo fue una gran mascarada que le permitió pasar desapercibido por casi décadas de espiar para los soviéticos.

Para finales de los años cuarenta inclusive se le consideraba como apto para dirigir el servicio secreto exterior británico (MI6). Lamentablemente para él, adelantándose a esta posibilidad, su colega del servicio, Nicholas Elliot lo confrontó. Ya para finales de la Segunda Guerra Mundial era evidente la naturaleza traidora de sus actividades. Elliot le pidió que asumiera sus responsabilidades, que confesara y que se entregara a las autoridades británicas. Como resultado, Philby se distanció de Elliot y fue capaz de evadir esa confrontación y seguir desempeñándose en el MI6.

Esta naturaleza indefinida, propia de un agente doble, le permitió escalar posiciones en el escalafón del MI6. Inclusive le rindió réditos en los Estados Unidos. Este espía fue asignado en Washington, D.C. en 1949. En esos días llevaba una fructífera relación con James Angleton, Director del Staff de Contrainteligencia de la CIA. Solían almorzar y salir juntos e intercambian información de forma constante, al menos eso se comenta de manera extraoficial hasta ahora. Philby era el máximo representante de la inteligencia británico en este país, y resultaba comprensible estas reuniones. Todo ello, al mismo tiempo que llevaba información para el molino comunista. Se dice que Angleton al final de cada encuentro con Philby redactaba un memo que servía de constancia del avance de la relación entre ambos países. La CIA ignoraba todo ello, prueba de un manejo astuto de parte del funcionario británico. Cuando se comprobó el daño de las actividades de Philby, se rumorea, Angleton mandó a quemar todos los menos que referían a sus reuniones de enlace con Philby.

Tal era la sofisticación de Philby en este oficio que, ni siquiera órdenes del mas alto nivel pudieron separarlo de las traiciones que iba acumulando. Un tiempo después, a comienzos de la década del cincuenta, del fracaso de Angleton en descubrirlo, el Director de la CIA de ese entonces, Walter Bedell Smith, envió una carta a su contraparte británica. En esta misiva se acusaba de manera formal y directa, inclusive se dice que de forma agresiva, los actos de espionaje que Philby había realizado. A ello se le sumó una advertencia: Bajo ninguna circunstancia Philby iba a ser aceptado si volvía a Washington, D.C. El mensaje era claro, arresten o despidan a Philby, o sino rompemos las relaciones de inteligencia.

Todo esto indica que, a pesar del grado de cercanía que dos o más países pueden tener, el riesgo de ser espiado se mantiene. Philby no solo traicionó a los Estados Unidos, sino a Europa y otros países. Todo esto en pro del ideal marxista.

Por ello, a su llegada a Moscú…