[OPINIÓN] Alienta peruano y no pares de alentar

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En la primera semifinal de la Copa América se vio un espectáculo brillante de fútbol, sobre todo por parte del equipo visitante, pero que fue cruelmente manchado por el deplorable rendimiento de un árbitro que condicionó notablemente a un equipo. Siendo totalmente objetivos, hubo decisiones erradas para ambos equipos, sin embargo influyeron más a favor de un equipo más que del otro. Aunque parezca inevitable, el análisis que cuenta es el que se plasma en la cancha ya que la influencia del árbitro en el trámite al final es meramente anecdótica, y eso intentaremos en este espacio.

El partido comenzó caliente desde antes del silbato inicial, con las declaraciones de Pizarro, el ‘dron’ que apareció en el entrenamiento de Perú y la designación del árbitro. Según lo que venían planteando tanto Sampaoli como Gareca el nivel iba a ser bastante parejo. Chile iba a salir a elaborar su juego caracterizado por presión y elaboración dinámica; mientras tanto, Perú también trataría de mostrar lo suyo, la solidez defensiva y el brillante juego de pases efectivos al que nos habían acostumbrado en los cuatro partidos anteriores. Los locales repetían once, salvo por Rojas como remplazo del Jara quien tuvo que ir a recoger su título de urólogo, mientras que Gareca realizó solo la variante de Carrillo por Pizarro en busca de mejor recorrido por la banda y para que Farfán sea más desequilibrante por el medio.

Luego del pitazo inicial, Perú salió con todo a controlar el partido, presionando a los chilenos quienes veía frustradas sus posibilidades de elaborar su juego por la férrea marca que los nuestros, comandados por Ballón, demostraban. Chile sin pelota deja mucho que desear, sus volantes no tienen mucha capacidad de recuperación de balón y esperan a los centrales para realizar esta tarea. De esta manera, Perú tuvo chances de gol muy temprano, pero Bravo y el palo nos negaron el grito. Luego de la expulsión de Zambrano cambió el trámite del partido, ya que con un hombre más Chile tiene más espacios para hacer lo que le gusta, avanzar metros pero ser totalmente improductivos teniendo la pelota. Finalizando el primer tiempo, Alexis y Aránguiz se avivaron para dejar a Vargas solo, quien definió a placer y marcó el desequilibrio para Chile. La defensa peruana estuvo casi impecable, salvo por algunas descoordinaciones de Ramos que pudieron terminar peor, bloqueo más del 90% de las incursiones ofensivas de Chile y salió jugando bien, como nos ha acostumbrado en este torneo.

Para el segundo tiempo, la “blanquirroja” sorprendió a propios y extraños con la manera en la que salió a buscar empatar el partido pero sin quedar descompensado defensivamente. Paolo tuvo a mal traer a los centrales chilenos que solo podían pararlo a base de manotazos y faltas, Farfán, aunque aún falto de ritmo, desequilibró siempre por la banda derecha, y Carrillo se mostró participativo, pidió la pelota siempre y buscó encarar. Luego del empate peruano en una buena jugada elaborada, los “rotos” desemparejaron el marcador de la única forma que iba a ser posible, dada la solidez defensiva del equipo peruano, tras una jugada personal aislada. Eduardo Vargas, en lo que fue su mejor noche con su selección, clavó un golazo cruzando una pelota que bajó cual misil como si pesará 10 kilos, haciéndose imposible para Gallese.

En Chile aparecieron las figuras de Alexis y Valdivia, dos jugadores que pueden ser determinantes en acciones aisladas. La respuesta de Perú no se hizo esperar y aparecieron tanto Advíncula como Ballón. “Bolt” cerró su banda a la perfección, anulando por completo al minúsculo jugador del Arsenal, y se dio el lujo de salir jugando para generar ocasiones ofensivas importantes, incluyendo el centro para el gol peruano. Fue el punto más alto del equipo de Gareca sin dudas, y confirmó el excelente nivel que venía demostrando en los partidos previos. Por su parte, “Barrabas” fue el perro de presa que no teníamos desde Jayo. Corrió toda la zona medular sin aparente cansancio durante los 90 minutos. Quitó, pegó y en los últimos minutos presionó cuando ya las piernas de todos no respondían.

En conclusión, por juego Perú fue más, y aunque lo pusieron a jugar en una cancha cuesta arriba se dio maña para salir a atacar el partido. Finalmente se perdió, pero queda el orgullo de haberle callado la boca a toda Sudamérica y de saber que estamos dentro de un proceso serio, que nos ha inculcado una mentalidad ganadora y nos ha ayudado a recuperar ese estilo de juego de antaño del que muchos hemos escuchado. Nos vemos en las eliminatorias, y con este rendimiento me invitan a soñar que si es posible llegar a Rusia, que si es posible morir habiendo escuchado el Himno Nacional del Perú en un mundial.