[OPINIÓN] Castilla, Bush y los ex presidentes

400

Leyendo la biografía de José Antonio Miró Quesada, patriarca y primer miembro de esta familia en ser propietario del diario El Comercio ( y la cual fue escrita por su nieto Aurelio Miró Quesada Sosa), me llamó muchísimo la atención las interesantísimas referencias que hace del ex presidente Ramón Castilla. De hecho, se relata a José Antonio como alguien relativamente cercano a las ideas de este, y con quien habría compartido en diversas oportunidades. Lo más interesante es la solemnidad del relato:

 “Cuando los demás pasajeros vieron a Castilla subir, con paso firme, la escala del “Paita” empezaron a rodearlo con esa curiosidad expresiva y atenta con que se acostumbra seguir a los grandes hombres, especialmente por los jóvenes y más cuando se sabe que va a haber un misterio en su actuación. Castilla no tenia entonces los arrestos marciales de otra época. Había llegado a la cercanía de los setenta años; tenia en vez del arrogante bigote antiguo una barba canosa y patriarcal; pero con todo, la impresión que producía no era la de un hombre reposado, sino la de un espíritu en perpetua tensión, por encima de las inevitables penurias del cuerpo.”

Por otro lado, leyendo la última edición de la revista TIME, encuentro en su portada una fotografía de dos ex presidentes estadounidenses, George W. Bush y Bill Clinton. Dos celebridades políticas posando juntas en la portada de una prestigiosa revista. Claro, ambos lo hacen ante la evidente amenaza que viene significando la subida de Donald Trump para el “establishment” político norteamericano; sin embargo, no me dejó de sorprender la importancia que tienen estas dos figuras como centros de “guía” para la opinión pública de su país. Ambos tienen importantes fundaciones, centros de investigación y son considerados líderes de peso dentro de sus respectivas agrupaciones, aún sin aferrarse al poder que los convertiría en caudillos. Cualquier aparición pública de ambos (o solo de alguno) puede mover muchas fichas en el juego de tronos de la política (como se titula, además, la portada de la revista). Sus discursos en las convenciones partidarios son como el mensaje de aquel viejo sabio que inspira a las nuevas generaciones. Incluso George W. Bush que fue uno de los presidentes más impopulares de Estados Unidos, hoy fuera del poder y con la publicación de su autobiografía, Decision Points, es considerado favorablemente por más del 50% de los norteamericanos.

Traigo estos dos ejemplos a colación, uno nacional y otro extranjero, para reflexionar sobre la institución de los ex presidentes en nuestro país. En el Perú, particularmente, nuestros ex presidentes no han sido muy ilustres. Por ejemplo, tenemos el caso de un Alberto Fujimori preso por delitos de lesa humanidad. Además, un Alejandro Toledo con acusaciones de lavado de activos y con más de 70% de rechazo ciudadano en las encuestas. Asimismo, Alan García no se queda atrás embarrado con los narco indultos y los escándalos en las licitaciones de su gobierno. ¿Alguno de nuestros presidentes se dedicó a construir verdaderamente una imagen de estadista una vez que dejó el cargo más importante del país? Parece que no. De hecho, se dejaron ganar por sus apetitos políticos de querer más poder, cuestión que hizo a ambos caer en la más miserable de las desdichas. ¿No hubiera sido mejor cosechar el legado histórico y construir un retiro honroso y por sobre el ajetreo diario y enlodado de la política común y silvestre? En fin, les quedará de lección.

Trayendo nuevamente a Castilla, aunque este caudillo estuvo por más de 20 años de una u otra manera al mando del país, Castilla no solo supo cuando ceder el poder a otro caudillo para no enlodarse, sino que supo lo que es un retiro decoroso. ¿Alguien se imagina cual será el de Ollanta Humala?