[OPINIÓN] El Claxon, sonido incalmable del tráfico

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Son tantos temas que me interesa tocar en este espacio que me ha ofrecido Lucidez.pe. Me gustaría tocar temas como la contaminación en las calles, la violencia, el tráfico, el respeto hacia el transeunte, entre otros.

Y es que tantos defectos que tiene la ciudad, pero nada de esto me molesta tanto como el ruido que provocan aquellos conductores molestos que quieren gritar muy alto cuando están en desacuerdo con lo que les acaba de ocurrir, por ejemplo un embotellamiento en plena avenida. Hay una crisis que no se logra dominar y es la del uso exagerado del claxon, esa inercia que cada conductor segrega cuando se lanza a la aventura de manejar.

¿Quién no toca el claxon? Es como parte del estilo de manejar y así se va definiendo el conductor peruano, que consiste no sólo en  aprender a conducir sino a cómo enfrentarte a todos: Combatir y ganar en ese otro mal llamado “tráfico”.

Pero, si nos ponemos a pensar objetivamente, ¿acaso se han preguntado por qué tocan el claxon? O mejor dicho ¿Qué se gana? La llamada de atención de un conductor no vale si quiera la pena, la historia del chofer atorado en tráfico es la misma todos los días: se metió, se adelantó, se pasó la luz roja o se detuvo en luz verde. Porque algo es claro y es que si alguien cometió una falta, el que toca el claxon también lo está haciendo, genera un contaminación acústica que afecta la calidad de vida de todas las personas cercanas y lo peor de todo es que pensó que logro algo bueno y se hizo respetar.

Así, pues, tenemos varios tipos de claxon: El acosador, que es más frecuentado por los taxistas, y es de corta duración pero repetitiva. Este claxon es sugerente porque insinúa no se tiene que buscar más pues “aquí está tu taxi”.

O el claxon del conductor que avisa que no va a frenar: “ojo, toco un claxon largo y extendido para que no te atrevas a interferir en mi camino”, de por si hace honor al lema “guerra avisada no mata gente”.

En fin, podemos enumerar distintos tipos de claxon, pero todos llegan a ser fastidiosos y realmente duelen cuando pasa cerca de un transeunte. Por eso, voto por un claxon más consiente, sí, seamos conscientes. Se necesita urgente un cambio de actitud, caminar o vivir cerca de una avenida, es como vivir en la cárcel, nunca se puede sentir tranquilo.

El claxon exagerado es un coro ensordecedor y egoísta que esta presente día tras día, que muchos ya dejaron de escuchar y se volvió parte del sonido del viento. Espero que pronto las altas mentes que dominan el poder del país se propongan hacer algo al respecto, similar a la gran campaña del cinturón de seguridad, donde no hubo esquina sin un policía que detuviera al que no cumpliera la norma. Cómo esperan las autoridades políticas aumentar el crecimiento del país sino cambian los detalles más sencillos que simboliza el desorden de la ciudad.

Está de más decir que el cambio empieza por uno mismo, eso ya lo hemos escuchado repetidas veces, que importa lo que sucede más allá, fíjate en lo que sucede a tu alrededor, en quién te has convertido y cómo estamos viviendo.

La conciencia es importante para la convivencia. ¿Por qué no viralizamos etiquetas como #unperusinclaxon #noalclaxonexagerado?