[OPINIÓN] La acumulación de Capital Humano y el desarrollo de Corea del Sur

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En los 50, el PIB per cápita de Corea del Sur (US$ 1OO) era inferior al de muchos países africanos, y de la mayoría de países latinoamericanos. Actualmente, este país es un miembro de la OCDE y su PBI per cápita es más de cuatro veces el de Perú.

El proceso de industrialización de Corea, orientado al exterior, recién empezó en los 60, con una pequeña base industrial y poco capital y tecnología acumulados. De ser una economía agraria de subsistencia, empezó a exportar pelucas, textiles y productos electrónicos simples, intensivos en mano de obra, que tal vez era el único recurso que tenía en abundancia.

En los 70, en parte motivada por sus necesidades de defensa y una acertada anticipación a la pérdida de la ventaja comparativa a nivel internacional en la industria ligera, empezó la promoción de la industria pesada y química (HCI) como medio para mejorar su estructura industrial. Con los años Corea se fue lanzando a la producción de productos más sofisticados y con mejores precios a nivel internacional, como los automóviles y los semiconductores.

Mucho se ha discutido sobre el proceso de desarrollo de Corea, de lo carente de recursos naturales, de las consecuencias terribles de la Guerra de Corea (1950-1953), etc. Lo cierto es que Corea también tenía algunas fortalezas como la importancia dada a la educación, tal vez heredada de una cultura influenciada por el confusionismo, sistema ético y social que le otorga un gran valor como medio de superación personal; y un Gobierno, articulado con el sector privado, que la supo aprovechar.

Pero vayamos a la teoría económica. Según la teoría del crecimiento endógeno (Romer, 1986) uno de los factores clave que genera rápido crecimiento económico es la acumulación de capital humano (mejoras en la formación de las personas que participan en el proceso productivo) a través del “aprender haciendo” (learning by doing), la capacitación en el empleo y la educación; Lucas (1993) considera al capital humano el “primer motor del crecimiento.” La acumulación de capital humano se puede incrementar, por ejemplo, a través del comercio internacional que representa una excelente oportunidad para el aprendizaje rápido a través de difusión (spillovers) de conocimiento de países desarrollados a países en desarrollo (Grossman y Helpman, 1989, 1990; Lucas 1993). Asimismo, el apoyo del Gobierno puede contribuir a reducir los riesgos de que las empresas desarrollen nuevas industrias y productos; y de esta manera aparezcan nuevas técnicas y tecnologías que los trabajadores tendrán que asimilar a través de un continuo aprendizaje (Kim, 1985).

Las políticas del Gobierno coreano durante los años 60, 70 y 80 aceleraron esta acumulación de capital humano: se promocionó agresivamente las exportaciones, llevando a una considerable difusión tecnológica, que a su vez estimuló el “aprender haciendo”; se subsidiaron lugares donde los trabajadores podían recibir formación técnica y aprender nuevas habilidades; se mejoraron los centros de capacitación, las escuelas técnicas secundarias y las escuelas de ingenieros, tanto en calidad como en cantidad; se reclutó a destacados científicos coreanos radicados en el exterior para ayudar a mejorar la competitividad de los productos coreanos; se respaldó a los conglomerados industriales privados (chaebols, en coreano) a través de distintos estímulos y protecciones, lo que llevó a reducir el riesgo de desarrollar nuevos productos e industrias, que a su vez requerían que los trabajadores aprendieran nuevas habilidades y técnicas, permitiendo que el proceso de aprendizaje fuera continuo.

Sin embargo, este apoyo no representó un cheque en blanco. La competencia fue estimulada por el mismo Gobierno Coreano y su asignación de recursos, seleccionando firmas e industrias objetivo (picking winners): la asistencia que recibían del Gobierno (por ejemplo tasa de interés preferencial, ventajas fiscales, formación profesional, etc.) estaba condicionada a resultados. Solo las empresas superaban sus metas del año anterior en términos de exportaciones podían continuar recibiendo apoyo. Además, hubo seguimiento de las empresas exportadoras que recibían apoyo a través de reuniones mensuales presididas por autoridades del más alto nivel.

Pero la disciplina fue también estimulada por la competencia internacional, un poderoso incentivo para que las empresas permanecieran eficientes en sus costos, y tal vez la razón por la que la industrialización resultó en Corea del Sur y no en otras latitudes.