[OPINIÓN] Por el bien del Fútbol

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Hace unos días escuche una frase que hacía referencia a este tema, y decía “El estado de la cancha afecta a ambos equipos por igual”. Personalmente pienso que esto no es así, y me sirvió de inspiración para esta columna. En efecto, ambos equipos pueden pararse en el mismo césped en terrible estado y para ambos la pelota va a dar botes extraños al momento de dar un pase, va a dificultar los regates de los habilidosos o va a afectar la velocidad de los jugadores. Sin embargo, los más afectados son aquellos equipos que tienen una idea de juego que tiene como prioridad el toque de balón al ras, las posesiones largas y las ofensivas en velocidad, como nos gusta a los peruanos. Es así que nace mi punto de vista que el estado de la cancha no afecta a ambos equipos por igual, y sobre todo le hace un daño especial a la esencia del fútbol peruano.

Yo soy un joven fanático del fútbol y a mis cortos 21 años lo mejor que he visto del fútbol peruano ha sido en “YouTube”. Todos aquellos que tuvieron la suerte de ver a ese equipo donde destacaban magos con la pelota como Cueto, Cubillas o Uribe son los que más sufren al ver el fútbol de nuestro país sumido en una terrible fosa de mal juego, de pelotazos a la nada, de pases horizontales improductivos, de falta de profundidad y de “ratoneo”. Es una realidad que la materia prima actual no tenga la exquisitez que tenían los jugadores de las selecciones que llegaron al mundial, y creo que una gran parte de la responsabilidad la tiene el bajísimo nivel de juego del campeonato local. Asimismo, uno de los grandes responsables de ese paupérrimo nivel de juego es el terreno.

En la actualidad hay canchas que parecen alfombras verdes donde la pelota rueda sublimemente, como por ejemplo la del Garcilaso de la Vega del Cuzco. Coincidentemente, los dos equipos que son locales en ese recinto, Cienciano y Real Garcilaso, están mostrando un juego elaborado muy interesante, veloz y donde priman los pases seguros al pie del compañero. Otro ejemplo es Alianza Lima, que con Gustavo Roverano está recuperando su identidad futbolística y son dominadores totales cuando el gramado de Matute está en buen estado, en cambio cuando jugaron en canchas como las de Sullana o Ayacucho, que tienen más huecos que una pista de Rally, sufrieron para elaborar su ideal de juego. Personalmente creo que esto no es una sencilla coincidencia, sino una realidad que nos debería hacer pensar que con mejores canchas mejorará nuestro campeonato local, y como consecuencia nuestro desempeño internacional.

En conclusión, el terreno de juego condiciona mucho la manera de jugar que tienen algunos equipos y por ende van a ver mermado el desempeño de aquellos equipos que juegan fútbol al ras. Como peruanos nos gusta ver a nuestros equipos jugar bien, al ras como se debe jugar este bello deporte, no tirando pelotazos al vacío y saltearse la parte de la elaboración. Es por esto que se necesitan canchas que permitan jugar bien.