[OPINIÓN] ¿Un mundo pro-vida?

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Hace días, la plataforma pro-vida “Tan Inocente como Tú compartió el comentario de un ciudadano mexicano en el que se refiere al Perú de forma despectiva, para luego agregar que el proceso de legalización del aborto en países como Francia y Holanda “se llama globalización”, como una especie de insinuación de que es el camino de “la historia” y no hay nada que hacer. Pero, ¿es eso la globalización?

“Cuando uno termina de leer ‘¿Qué es la globalización?’ de Ulrich Beck, cierra el libro y se pregunta, ¿Qué es la globalización?”. Es la frase que un profesor utilizó alguna vez, no para decir que Beck fuese un mal autor (todo lo contrario), sino para resumir la complejidad del fenómeno. Beck sostiene en su libro que la globalización es el proceso marcado por el surgimiento de una sociedad mundial caracterizada por la multiplicidad y la ausencia de integración. Como es evidente, el proceso se sustenta en el desarrollo tecnológico, tal como la expansión de los dominios de la monarquía católica a fines del siglo XV fue posible gracias al desarrollo de las técnicas de navegación. Los medios disponibles constituyen el corazón de la globalización.

Ahora, las facilidades en términos de transporte y comunicaciones existen, pero eso no dice absolutamente nada sobre la dinámica de la globalización. En ello radica su complejidad. En este mundo de “alta conectividad”, la mayor parte de las comunicaciones se dirigen a destinatarios dentro de un mismo país y la mayoría de personas jamás llega a salir del país en el que nació[1]. Es posible que un peruano envíe un correo a un ciudadano de Sri Lanka, pero ¿Cuántos lo hacen? Los medios disponibles no necesariamente son utilizados para tejer redes globales, sino nacionales o sub-nacionales.

Lo que ocurre es que esas redes locales son esenciales en un mundo con problemas globales, pero donde la capacidad de acción sigue en el ámbito nacional. Es cierto que cuestiones de impacto global tienen como respuesta movimientos civiles de gran alcance, muchas veces organizados como ONGs, pero dado que los Estados concentran la toma de decisiones, la discusión se desarrolla también en organismos multilaterales sobre los que las primeras buscan influir[2]. Existen los medios para que los activistas ambientales participen de redes transnacionales como Greenpeace, pero no todos pasan sus días viajando a reuniones con organismos internacionales. La mayoría se dedica a conseguir medidas en sus propios países y ciudades, no solo porque es una realidad más inmediata sino también porque las victorias en esos niveles son esenciales para el éxito internacional.

¿La legalización del aborto en varios países es la globalización? Pues, lo es tanto como la expansión del Estado Islámico, que capta militantes en distintas partes del mundo a través de los mismos medios que permiten que grupos como International Planned Parenthood Federation estén en contacto con (¿y financien?[3]) promotores de la despenalización del aborto en el Perú. En realidad, atribuirle a la globalización un contenido resulta problemático por el simple hecho de que los contraejemplos surgen por doquier. La globalización es, antes que un paquete ideológico, una dinámica, un proceso. Incluso en el campo económico es evidente que dentro del llamado “capitalismo global” no se ha instalado con un modelo idéntico en todo el mundo.

De modo que sería demasiado pretencioso y ocioso asumir que la legalización del aborto “es la globalización y no hay nada que hacer”. ¿Sería posible la presión internacional contra los países en desarrollo que escogen defender al niño por nacer sin que antes hubiera un Roe v. Wade en Estados Unidos o una leyes pro-aborto en  Europa? Por supuesto que no. Para que la cultura de la muerte logre montar la ola necesita capturar posiciones de poder, Estado por Estado, y su éxito depende de que los ciudadanos de cada país lo permitan. Eso implica que también es posible construir un mundo pro-vida: ciudad por ciudad, país por país, aprovechando que el mundo está más conectado para ser un movimiento más unido. ¿Cuánto tiempo podrá toda una generación soportar el hecho de que un tercio de sus miembros fue desmembrado o le inyectaron químicos antes de nacer? Ahí está el futuro del debate, no en prenderle velitas al ciego dios “progreso”.


 

[1] GHEMAWAT, Pankaj. Mundo 3.0: La prosperidad global y las vías para alcanzarla

[2] MANN, Michael. ¿Ha terminado la globalización con el imparable ascenso del Estado nacional?

[3] https://www.lucidez.pe/portada-mundo/organizacion-abortista-comercializa-restos-de-fetos-en-los-estados-unidos/