Oportunidad perdida: justicia y violencia, por Ana Jara

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Frustración, es lo que sentimos millones de mujeres en el país ante la negativa de la Corte Suprema de trasladar a Lima el Caso de Violencia de Género contra Arlette Contreras (“Pegalón-Calato”), que se ventila en Ayacucho.

Recientemente el Poder Judicial nos ha dejado pasmados con decisiones controvertidas como la de dictar comparecencia a Guillermo Riera Díaz, que atropelló, mató, buscó ser suplantado, fugó del país y evadió controles de Migraciones; la de Liberar de Prisión a dos ex Gobernadores Regionales (Oscorima y Vásquez) sentenciados por Delitos de Corrupción; y para colmo de males, el Cambio de Sentencia de Prision Efectiva a Suspendida de Edu Saettone pese a atropellar y matar a una mujer de 69 años y estar tiempo prófugo de la justicia.

Estamos claros que no podemos reprobar al Poder Judicial por cuestionados fallos de ciertos miembros, pero en esta coyuntura tan difícil para el Perú por altos índices de corrupción (Coimas de Empresas Constructoras Brasileñas) que han penetrado todas las esferas socio políticas del país y sus instituciones, es desmoralizador asistir a resoluciones que incentivan la impunidad y la desprotección de los más vulnerables.

Uno de los argumentos esgrimidos por la Corte Suprema para traer el caso a Lima, es que la Defensa no pudo probar la existencia de circunstancias que perturben gravemente el normal desarrollo del juzgamiento en Ayacucho, como “gran conmoción social”. ¿Ah? ¿Qué fue entonces la multitudinaria Marcha Nacional del 13 de agosto (2016) organizada por el Colectivo “Ni Una Menos”, en la que participó el propio Jefe del Estado Pedro Pablo Kuczynski, ministros, congresistas y personalidades de todos los estratos sociales y encabezada por la propia Arlette?

Sres.,del Poder Judicial ¿qué además no se enteraron que la protagonista del caso más emblemático de los últimos años en materia de violencia de género que sobrevivió para contarlo, Arlette Contreras, fue distinguida como “Mujer Coraje 2017” por el Departamento de Estado de los EE.UU., recibiendo el premio de manos de la Primera Dama Melania Trump, como reconocimiento de su defensa de mujeres violentadas y que es considerada entre las cien personas más influyentes del mundo por la Revista TIME?

La Corte Suprema ha esbozado otras razones jurídicas para fundamentar su fallo que sería extenso de analizar, lo cierto es que la causa que señalan se encuentra en su etapa final, continuará ventilándose en el lugar donde las relaciones personales, la idiosincrasia machista y la permisividad frente a la violencia contra la mujer, no nos garantiza una sentencia ejemplarizadora con carcelería efectiva para Adriano Pozo, ojalá me equivoque.

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