Oxígeno medicinal a 15 soles el metro cúbico, por Federico Prieto Celi

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El empresario peruano Luis Barsallo Montalvo vendía oxígeno medicinal a 15 soles el metro cúbico y lo siguió vendiendo a ese precio cuando el COVID-19 lo convirtió en un producto de primera necesidad para muchos enfermos. No aplicó la ley de la oferta y la demanda, porque ello iba a perjudicar a muchas familias, especialmente a lo que tienen pocos recursos. Lo mismo hizo el empresario Mario Romero Pérez, por la misma razón. Es muy difícil decir cuál es el precio justo, pero estos dos empresarios entendieron que en estos momentos era el que habían puesto antes de la epidemia.

Luis Barsallo, de 57 años, sigue trabajando en su empresa, con mucho esfuerzo, y el apoyo de sus trabajadores. Mario Romero Pérez, de 62 años, se contagió al atender a las familias de los enfermos, según han declarado los trabajadores de su empresa (OxiRomero Group), y después de los cuidados en una clínica privada y en un hospital de EsSalud, ha fallecido (19/7/2020). Días antes, una trabajadora precisó que su jefe se contagió porque personalmente ordenaba las filas de las personas que llegaban desde la madrugada requiriendo el llenado de sus tanques con oxígeno medicinal. Cuando se puso grave, el diario oficial El Peruano (10/7/2020) informó que requería con urgencia para su tratamiento las medicinas vecuronio o rocuronio y precedex de 400 mg. No sabemos si la atención en ambos centros de salud donde fue atendido pudieron prestarle no solamente la atención médica debida sino proporcionarle a tiempo los medicamentos urgentes que requería.

Luis Barsallo Montalvo ha declarado: “Me han dicho que soy el ‘Ángel del oxígeno’, espero que haya muchos ángeles más, no solo del oxígeno, sino también de toda área enlazada con esta pandemia del nuevo coronavirus y la salud de la población”.

En un viejo misal encontré bastantes preguntas para un examen de conciencia, y me detuve en dos. La 34 interroga; ¿Soy ejemplar en mi trabajo? Y la 28: ¿He engañado a otros cobrando más de lo debido? Mario Romero Pérez y Luis Barsallo pueden responder con paz que han trabajado bien y han cobrado lo justo. No en vano san Juan Pablo II, al inicio de su pontificado, afirmó que la caridad es el alma de la justicia. Uno sigue todavía en la tierra; el otro ha partido a la Casa del Padre. Los designios de Dios son inexpugnables.

El hijo de Mario Romero Pérez, después de tres días de duelo familiar, ha retomado el trabajo de su padre, con el mismo espíritu, notificando a los clientes que por circunstancias cambiantes del mercado, se ha visto obligado a elevar algo el precio del oxígeno medicinal, sin variar el criterio de servicio y de justicia de su padre.

La sociedad peruana se ha solidarizado con estos dos empresarios y con los trabajadores que los secundan. La muerte de Mario Romero Pérez toca la conciencia de muchos, que no han hecho otro tanto, que no han dado todo de sí, que no han sabido responder solidariamente al llamado de la responsabilidad.

Sabíamos que el COVID-19 exigiría un esfuerzo mayor de la Administración Pública, y que habría fallos y torpezas. Los ha habido en abundancia, en efecto. Pero también han salido a luz dos buenos empresarios, que han dado ejemplo de probidad, hasta el punto de dar, uno de ellos, la vida por los demás. Ya había dicho Jesús: “nadie ama más que el que da la vida por sus amigos”.

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