Papa Francisco: ¿Cómo lo describe su mejor amiga?

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La llegada del papa Francisco al Perú ha generado una enorme expectativa en toda la comunidad cristiana. El Sumo Pontífice es conocido por su humildad y su amor a los pobres, pues existen diferentes testimonios de personas cercanas que han dado cuenta de su solidaridad.

Una de las voces más autorizadas es la de su mejor amiga, la periodista argentina Alicia Barrios, quien lo conoce desde hace más de 20 años. En julio del año pasado, publicó un libro llamado Mi amigo el padre Jorge en el que narra la historia del papa Francisco y también da cuenta de las anécdotas de sus  recorridos por las barriadas más pobres de Buenos Aires.

Un cura que se hizo papa

Barrios ha narrado que Francisco siempre tuvo una vocación de cura, pues le gustaba estar cerca de los pobres. “Es un cura que tiene el poder de un Papa”. “Él está mas apurado por hacer, por actuar, por dejar gestos de acción que por hablar”. Es un hombre en movimiento, “no es una persona sentada que este esperando que le alcancen”.

El cardenal Jorge Mario Bergoglio antes de ser nombrado papa. A su lado, Alicia Barrios, su mejor amiga.

Alicia, que forma parte del grupo que acompaña al Papa en sus viajes más relevantes, ha contado en varias oportunidades cómo es la personalidad del papa Francisco. Al respecto, ha manifestado que, pese al alto cargo que ostenta, «sigue siendo el mismo que antes». «Cuando viajamos con él, voy adivinando qué va a decir, porque muchas de las cosas que al mundo le parecen sorprendentes, ya las ha dicho antes».

Francisco, humilde ante todos

Uno de los recuerdos más vívidos e impactantes que ha narrado es cuando fueron a una cárcel de Buenos Aires. Barrios lo describe arrodillado y lavando “uno a uno” los pies a esos hombres «tildados de locos y criminales«, que eran “las dos desgracias más tremendas que se podían tener”, devorados por un lugar que describió como deprimente y con barrotes por todos lados.

En la misa que celebró en dicho recinto, cuando se disponía a dar el abrazo de la paz, Bergoglio “tenía un amor que no preguntaba cuál era el prontuario (antecedente) y cuánta gente había matado, él los abrazaba con el alma y entonces, yo hacía lo mismo que él”. En aquel momento, uno de ellos liberó un peso del alma: “¡Cuánto hace que a mí no me abrazaba nadie! […]Creo que esa imagen no se me borró jamás de la memoria; verlo a él con esa humildad….ver que esa gente que estaba tan mal, se quedaba bien y se sentía en paz”, ha contado en Barrios en varias oportunidades.

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