Para arrancar con buen pie

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Junto con el verano limeño arranca, para los clubes de fútbol, la fase más importante de la preparación anual, la Pretemporada. En nuestra realidad nacional se observan clubes que llegan o se quedan en Lima, tanto a la playa como al campo, otros se quedan en su ciudad de origen y unos pocos salen del país en busca de alejarse del alboroto peruano. Sin embargo, la finalidad es la misma, fundar las bases del entrenamiento anual, establecer los objetivos del año, compenetrar al nuevo grupo que se ha formado y mejorar el roce, además de “soltar las piernas”, con enfrentamientos amistosos de alto calibre.

En lo que respecta al Perú, tenemos el gran problema de iniciar la pretemporada justo al finalizar fiestas, específicamente Navidad y Año Nuevo, en las cuales tanto los regímenes dietéticos como de entrenamiento son dejados de lado para poder disfrutar compartiendo en familia. De esta manera, alguno jugadores llegan con “kilitos de más” y deficiencias físicas que tienen que trabajarse antes de arrancar los partidos oficiales.

Dada la coyuntura actual, en la que el fútbol nacional se encuentra detenido, a la espera del inicio de competiciones oficiales como lo son la Copa Libertadores o el Torneo del Inca, analizaremos la importancia de tener una buena pretemporada y los aspectos que se trabajan en este periodo.

Luego de una extensa planificación, posterior a un análisis de todos los aspectos del plantel que se ha formado sumado a los objetivos del club, se definen los trabajos que se realizaran tanto en el aspecto técnico como táctico. La actualidad mundial exige a todo futbolista de primer nivel que trabaje ciertos aspectos para poder desempeñarse de la mejor manera, y a los clubes con aspiraciones grandes que su planteles no solo funcionen en base a individualidades sino como un colectivo que desarrolle una idea de juego, con variantes tanto ofensivas como defensivas que se puedan aplicar dentro del campo y con la capacidad de utilizar múltiples sistemas de juego en un solo partido o dependiendo del rival.

En lo que respecta a lo individual, a cada jugador se le exige que trabaje los 4 aspectos más importantes del acondicionamiento físico: Fuerza, Resistencia, Velocidad y Flexibilidad. Estar al tope de estas 4 competencias le permite a un futbolista correr más en el campo, tener una presencia física importante y sobre todo evitar lesiones. Como se ha visto en los últimos años, son los equipos con mejor resto físico los que tienen las ventajas a la hora de jugar los partidos, ya que son capaces de correr a un ritmo constante mientras que su rival siente el cansancio y disminuye la intensidad de su juego. El desarrollo de las variables Capacidad Aeróbica y Potencia Aeróbica son esenciales a lo largo de todo el proceso de trabajo de Resistencia en esta etapa del año. Un claro ejemplo fue el Alianza Lima del 2014, que ganó varios partidos en los minutos finales ya que corría más y mejor que sus rivales durante estos.

Además, el “Deporte Rey” solicita a sus actores cada vez mayor velocidad al jugar para poder desmarcarse mejor, aprovechando así los espacios en campo rival para liquidar los partidos y propio para cerrar correctamente los espacios descubiertos por un compañero. Es así que jugadores veloces están comenzando a destacar como el caso de André Carrillo o Yordy Reyna.

Asimismo, el desarrollo de la táctica, los movimientos de cada jugador dentro del campo, el esquema que el entrenador quiere utilizar junto con las variables que este puede sufrir dependiendo de cómo se esté dando el partido, las variables ofensivas como defensivas con pelota en movimiento o en el balón parado, y la forma en que se aplica el trabajo físico dentro del gramado de juego, es un componente importante de la pretemporada. Este aspecto pasa a ser fundamental en la segunda parte de la pretemporada, donde se reduce el trabajo físico para priorizar las ideas de juego. En definitiva, las prácticas tácticas son la aplicación de las ideas del técnico en el campo sumado a las condiciones físicas de cada jugador, tanto las natas como adquiridas, para el beneficio del equipo y son la fundación de la identidad futbolística que el club va a emplear durante la temporada. Esta etapa se complementa a la perfección con la fase final de la pretemporada, los amistosos.

Finalmente, una buena pretemporada se concluye con un buen número de partidos amistosos, que sirven para medir el nivel del juego del equipo con respecto a otros y para observar cómo se aplica lo practicado durante los entrenamientos en una situación de partido, lo que sirve para corregir falencias. Este es el mejor termómetro para sacar conclusiones acerca de que tan útil fue la pretemporada, sobre todo si las gestiones de la administración del club consiguen partidos ante rivales competitivos, para así no generar conclusiones erróneas. Las giras internacionales, como han hecho en los últimos años Alianza Lima, Sporting Cristal o Universitario los preparan a asimilar su nivel de cara a las competencias internacionales y saber así las chances que tienen de progresar en estas.

En conclusión, una buena pretemporada se traduce en la mayoría de los casos en un buen arranque en el campeonato, con un nivel destacado por encima de los demás e inclusive con buenas presentaciones en competiciones internacionales. Se esperan con ansias el 8 de Febrero, fecha de inicio del Torneo del Inca, para poder ver qué equipo se preparó mejor y de qué manera influencia esto en el resultado final del campeonato.