Para la espera

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Para serles sinceros no soy fanático de todos los protocolos que arrastran las fiestas. Sin embargo si hay algo que me permite sobrevivir a todos los villancicos y al superávit de nacimientos y decoraciones rojas, ese algo es la comida. Perdonen mi frivolidad pero estoy seguro que no puedo ser el único. Les comparto un componente de la mía.

La espera por la pièce de resistance siempre es tediosa, el estómago ruge hambriento y uno no sabe qué hacer. Pero nada que un buen camembert no pueda solucionar y ojo, no les hablo de un simple camembert. Siempre es bueno agregarle unos cuantos sabores extra a los alimentos en las fiestas entonces yo cojo el queso, le hago unos cuantos cortes cruzados (sin tocar la base, solo hasta la mitad), le pelo un poco la superficie y después rocío el interior con romero y le incrusto uno dientecillos de ajo, al horno por una media hora y ya está.  Ahí tiene que olerlo, un regalo para reyes sin lugar a dudas.

El interior está cremoso y cae perfecto con unas buenas tostadas. El ajo no es invasivo por el masaje que le ha dado el horno, el romero parece acentuar la picardía natural del queso y usted ya tiene algo que lo acompañe hasta el momento en el que la mesa esté servida. Tómese una copa de vino. O un whisky. Pero haga lo que haga, compártalo.