Paradigmas de nuestro tiempo, por Franco Mori Petrovich  

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Crecí sabiendo que Phillip Butters era polémico y Patricia del Río, odiosa. Sin embargo, ambos, fieles a sus estilos, fueron y son iguales de prepotentes. Sus conductas, en algún momento, tenían que estrellarse con la realidad y vaya que lo hicieron: Integrar el ranking de los más poderosos de la prensa peruana no se compara con el poder del pueblo, que reclamó la cabeza de ambos. Lástima que sólo uno de ellos haya sido severamente castigado.

Si hay algo que me quedó claro a la hora de escoger mi carrera fue que un periodista tiene que aprender a escuchar antes que hablar, lo cual es complicado. Y cuando tenemos el contrato asegurado, la tentación de ser el “líder de opinión” puede nublar nuestra capacidad de escuchar. Este es, precisamente, el caso de los susodichos: A una la vimos insultando al pueblo hermano de la Argentina, insinuando que todos los argentinos son egocéntricos. Al otro lo vimos, igual, discriminando al pueblo hermano del Ecuador, insultándolos como “cocodrilos de altura” con capacidad de contagiar el ébola. A la de RPP la vimos en un pésimo performance desabrochándose los botones de la blusa casi para mostrar los senos. Al de radio Exitosa lo vimos deseando una orgía sexual entre los hijos del Presidente de la República, el Presidente del Consejo de Ministros y la ministra de Educación.

Ahora bien, ¿van a desgastarse colocando estas inconductas en una balanza? ¿Quién es peor, Del Rio o Butters? No. No lo hagan. Es absurdo. Los dos incurrieron en faltas graves y, al no haberse disculpado, deberían ser censurados de todo medio de comunicación. No es libertad de expresión, es injuria e incitación a la violencia lo que han hecho estos señores. A uno de ellos ya lo sacaron de dos medios de comunicación, no sé que esperan en RPP, ¿o acaso están conformes con una periodista xenofóbica?

Si un periodista –o alguien se presenta así- no es capaz de mantener una conducta de respeto, siendo humildes servidores de la sociedad, y, por el contrario, utiliza la injuria como escudo de batalla, no solamente no contribuye con el desarrollo de su país, sino desalienta la reconciliación de nuestra tan fragmentada sociedad y le dice al peruano de a pie que está bien recurrir a la violencia para obtener sus fines.

La noble labor periodística tiene como finalidad comunicar, palabra que proviene del latín “comunicare” (hacer común), es decir, hacer común nuestras ideas con las de la audiencia. ¿En verdad queremos que las ideas de Butters y Del Río se hagan comunes en la sociedad?

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.