El paraíso neoliberal

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Dos advertencias antes de empezar este artículo. Primero, voy a hacer simplificaciones bastante gruesas sobre cuestiones ideológicas. Segundo, trabajo directamente con el gobierno del país que voy a mencionar así que toda opinión es mía y no representa la posición del Banco Mundial. Listo, hecho el disclaimer, vayamos a lo que nos ocupa. Por décadas, un sector de los pensadores neoliberales y liberales (nunca entiendo bien la diferencia entra ambos, pero parece que los neo son más agresivos) ha declarado que el tamaño del estado es una carga que dificulta el crecimiento económico. ¡Menos estado! ¡Más libertades! ¡Menos impuestos! Y así una serie de exclamaciones. A mí siempre me ha parecido de una ignorancia grosera que economistas con una excelente formación y que parecen más o menos serios se dediquen a repetir cual letanía: “Reduzcamos el tamaño del estado”. ¿Qué somos pocos competitivos? Reduzcamos el tamaño del estado. ¿Cómo promovemos el crecimiento de largo plazo? Reduciendo el tamaño del estado. ¿Ha caído el precio de los minerales? Reduzcamos el tamaño del estado. ¿Cómo hacemos para…? Reduciendo el tamaño del estado.

Este tipo de respuestas automáticas no tienen ningún fundamento en la realidad. Busquemos al país con la menor carga tributaria como porcentaje del PBI en el mundo (es decir, que recauda los menores impuestos con respecto al tamaño de su economía). Y también busquemos al país con el menor gasto público en relación a su PBI. Sorprendentemente, un país cumple con las dos condiciones al mismo tiempo (usando datos del World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional para los últimos tres años). ¿Suiza? ¿Singapur? ¿Corea del Sur? No, estimados lectores. Guatemala. Este país centroamericano presenta estadísticamente el estado más pequeño del mundo por el lado de los impuestos y del gasto. Técnicamente, un paraíso neoliberal. ¿Qué ha logrado Guatemala todos estos años en los que su estado se reducía sostenidamente? ¿Ganancias significativas de competitividad? ¿Reducción sostenida de la pobreza? ¿Caída en la desigualdad? No. Si bien Guatemala es la economía más grande de Centroamérica, el país no ha podido reducir la pobreza en la última década. Así, mientras América Latina redujo su pobreza total a casi la mitad y por debajo de 30 por ciento, en Guatemala esta se mantuvo estable alrededor de 55 por ciento. Por otro lado, el ingreso de los hogares más pobres se redujo en 6 por ciento en el mismo período en Guatemala, mientras que en el resto de América Latina subió 50 por ciento. ¿Y el crecimiento? Bastante estable pero no suficiente. ¿Inversión privada? Una de las más bajas de la región y con una tendencia a la baja.

Alguien podría argumentar que estoy mirando a los indicadores incorrectos. Que debería observar el clima de negocios, las regulaciones, las trabas burocráticas y un largo etcétera. Casi cierto. Pero en Guatemala el sector empresarial tiene carta blanca para realizar sus proyectos y cuenta con el apoyo del gobierno. Y además los empresarios creen a ciegas en el libre mercado y la mano invisible. Curiosamente, la clase empresarial del país se forma en una universidad que enseña a rajatabla los principios de la escuela austríaca y cuyas aulas tienen nombres de grandes pensadores liberales. Recuerdo una serie de conferencias que dimos a alumnos de economía de último año de dicha universidad (en el auditorio Friedrich von Hayek, el cual quedaba al frente de una pequeña plaza donde se erguía la estatua de Milton Friedman). Al preguntarles cuales eran los principales problemas del país, muchos señalaban el tamaño del estado. “El estado interviene en todo”. “Quieren subir los impuestos”. “Quieren crear subsidios para que los trabajadores financien a los pobres que no trabajan, y que no se quieren poner a trabajar”. “No les den pescado, enséñenles a pescar”. “La clase empresarial es la única que crea riqueza”. No lo podía creer. Cuando les enseñábamos los datos muchos se quedaban sin palabras. ¿Cómo reducir el tamaño del estado más pequeño del mundo? ¿Cuál es la ganancia de hacerlo si el estado actual no puede ofrecer los servicios básicos a sus ciudadanos? ¿Por qué la pobreza aumentaba si los empresarios creaban riqueza? Hasta que se olvidaban de la evidencia y volvían a repetir lo aprendido. “El día que el estado sea ligero nuestro país progresará”.

Del ejemplo anterior podemos decir de manera general que el estado más pequeño del mundo (con un sector empresarial neoliberal) no es el país más eficiente ni el más desarrollado.  Para otros países la evidencia es mixta. Países como Singapur tienen un estado relativamente pequeño aunque con un fuerte control de libertades. Estados Unidos, el país más rico del mundo, tiene un estado relativamente grande y mercados con muchas restricciones. Los países nórdicos tienen estados aún más grandes y mayores libertades. Si alguno de mis antiguos profesores leyera esto me diría que estoy haciendo mal mi tarea. Que estoy usando correlación para definir causalidad. Y si, ese es el punto al que quería llegar. El tamaño del estado no implica nada. Puede ser el resultado de varios factores, positivos o negativos, que tienen poco o nada que ver con el crecimiento económico. Lo que importa realmente es la eficiencia en la provisión de servicios por parte del gobierno, sea en un estado grande o pequeño. Y eso debería ser el inicio de la discusión. Así que cuando vea la próxima vez a alguien argumentado que la culpa de todo la tiene nuestro elefantiásico estado, no cambie de canal. Escúchelo y respóndale (vía Twitter, Facebook o correo), pídale la evidencia que sustente lo que dice. No la hay.