¿Partidos Políticos?, por Fabrizio Anchorena

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Milito en el Partido Popular Cristiano (PPC) desde que tengo la mayoría de edad; sin embargo, desde los 17 años ya estaba inmerso en este partido. Comencé mis pininos en política en la campaña de Lourdes Flores Nano para la Alcaldía de Lima.

Incursioné en esta actividad porque no quería ser un espectador de la realidad nacional de mi país, quería construir país desde una Casa Política, promoviendo debate, articulando ideas, generando propuestas. No deseaba estar al frente de un televisor, leyendo un diario o cambiando la emisora radial cuestionando a la clase política, llamándolos populistas, corruptos, ineficientes y muchos adjetivos descalificativos a tales personas. No. No tendría el coraje de cuestionar esas actitudes sino intento erradicarlas desde las entrañas, desde un Partido Político, por cierto es muy sencillo y cómodo señalar y calificar, pero no es nada sencillo hacer política.

Vivimos en una sociedad peruana coyuntural, posera, donde la política esta venida a menos: deslegitimación, falta de autoridad y transparencia y pérdida de principios rectores que deben conducir la vida de una persona, donde en cada elección o declaración desalientan a la ciudadanía, pero no pretendamos – por lo menos en la peruana-que nos haga ojitos y que nos diga: “Ven, aquí estoy”. Ahí está lo interesante: luchar contra todos esos males.

En el Perú es muy complejo hacer política, el apoyo del Estado por fortalecer los Partidos Políticos es nulo, fomenta proyectos espontáneos y personalistas que permite que se continúe con una cultura de caudillismo e improvisación, existe una sociedad que genera etiquetados injustos que no se ajustan a la realidad: Partido Aprista Peruano el partido de los corruptos, Partido Popular Cristiano el partido de los ricos, Partido Acción Popular el partido en extinción.

Mi admiración a aquellos que dejan la comodidad de su hogar e incursionan en política, participando en un Partido Político que transmita doctrina, propuestas y visión a futuro –independiente de la inclinación ideológica que tengan-, donde el proyecto político se trabaje como partido mas no como persona. Soy un convencido que cuantos más personas estemos inmersos, la realidad mejorará, debemos generar conciencia y expandir un solo mensaje: la política no es mala, la gente que está en ella sí. Es así que, nuestro deber ciudadano es devolverle a la gente la esperanza en la política. No cuestiones, construye. No grites, difunde. No mires, haz.