Perspectivas sobre Cuba: Campamento de Verano

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“De todas las tareas del Gobierno, la más básica es la

de proteger a sus ciudadanos de la violencia”

John Fuster Dulles

En enero de 1959, el entonces empleado del Directorado de Inteligencia de la CIA, Justin Gleichauf, fue enviado a Miami a monitorear y reportar acerca de los últimos desarrollos de Cuba. Desde allá tuvo que enfrentar las grandes olas de inmigrantes que venían escapándose desde la nueva dictadura marxista. También tenía que lidiar con toda una burocracia ad-hoc dispuesta para el mismo propósito, ya que otras trece agencias federales estaban destacadas en Miami con las mismas órdenes: Departamento de Salud, de Agricultura, de Defensa, etc. Eventualmente tuvo éxito y pudo reclutar a oficiales de la Fuerza Aérea Revolucionaria (FAR) cubana, empresarios y ciudadanos. No se escatimaba en redactar notas de inteligencia y éstas se multiplicaban  al pasar las semanas. Poco después, debido a estos logros, la recolección de inteligencia se volvió mejor y Gleichauf empezó a operar desde los Cayos de Florida, pasando desde Key West hasta Miami.

Justo antes de la Navidad de 1961, George McManus, Asistente Especial del Director de la CIA Allen Welsh Dulles, fue a Miami y le preguntó por qué había tan pocos reportes de inteligencia sobre Cuba. Gleichauf respondió que con un equipo de cuatro personas, incluyéndolo, no era posible hacer más, a pesar de todo el nuevo y mayor flujo de información que venía desde la isla. Dos semanas después Gleichauf era parte de las reuniones de alto nivel en Washington, D.C., para establecer un centro formal de recepción e interrogación (no tortura) que sirviera para atender a los cubanos que venía a Florida. Este lugar era muy parecido al Campamento Kilmer que sirvió como punto de atención y de acopio de información para los luchadores de la revolución, en contra de la Unión Soviética, de 1956 en Hungría que venían a Estados Unidos. El centro de Miami operaría en una antigua base militar de los Marines en Opalocka, Miami. Ahí trabajarían 24/7 realizando un promedio de 150 interrogatorios por día.

Es importante resaltar que las mujeres cubanas no fueron tratadas en este campo. Más bien, una mujer, miembro de Inteligencia del Ejército de los Estados Unidos, las atendía. Ella tenía ascendencia cubana y hablaba el castellano. También había sido parte del Cuerpo de Mujeres Auxiliares en la Segunda Guerra Mundial. Ella pudo trabajar con puertorriqueñas y mexicanas. El rol de ella y de las mujeres que colaboraron con ella fue decisivo, ya que pudo traducir y adaptar los “cubanismos” al momento de recabar inteligencia. Parte de esa información indicaba misiles y tropas soviéticas en Cuba. Corroborando dicha información, el Presidente Kennedy estaba al tanto de los últimos descubrimientos de este campo.

La recolección de inteligencia de esta oficial, así como de Gleichauf y su equipo fue de vital importancia.  Se mandaron reportes acerca de los entrevistados acerca de buques soviéticos llegado a Cuba llevando armamento. Como resultado, se tuvo evidencia contundente que le permitió al Presidente Kennedy, miembro del partido demócrata, decidir enviar un avión de reconocimiento U-2 sobre Cuba el 14 de octubre de 1961. Este artefacto pudo reconocer misiles balísticos intercontinentales en dicho territorio. Luego de este vuelo, la oficial de inteligencia, así como Gleichauf y su equipo pudieron interrogar a otro cubano quien confirmó un silo de lanzamiento cerca de Pinar del Río, corroborando las fotos tomadas por el U-2. El resto es historia.