Perspectivas sobre Cuba

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Pareciese existir un desconocimiento generalizado del cual he sido testigo las últimas semanas acerca de la posible “liberalización” del embargo que afronta el régimen cubano. Este desconocimiento tiene como “víctimas” a personas de todos los estratos sociales en distintos países. Se corre el riesgo de empeorar el debate si es que no se aclaran algunos. Inclusive, podría convertirse en fútil debate ideologizado si no se hace el esfuerzo de realzar un poco de investigación más allá de lo que me repite la prensa, en todas sus modalidades, y “bloggeros” varios.

Este desconocimiento pasa por un proceso generacional en el cual existe sapiencia acerca de variopintas artes y technes, en suma, de conocimiento técnico en varios aspectos de nuestra vida. Pero ello se ve contrastado con una inexistente cultura política. Esto se traslada inequívocamente hacia ese “sentimiento” de culpa, de defensa al peor situado, que en el inconsciente de algunos, corresponde a una injusticia frente al caso cubano.

Se crítica que el embargo es una acción “abusiva” de parte de Estados Unidos, un sistema de bloqueo retrógrado que no permite a la dictadura de la isla desarrollarse como corresponde. Ante ello, es necesario señalar que Estados Unidos implementó el bloqueo luego de un acuerdo con la Unión Soviética, en ese momento patrón de Cuba en la guerra Fría. Cuba había estado recibiendo sistemas de lanzamiento, tropas soviéticas, asesores, misiles intercontinentales y, por último, ojivas nucleares. Los misiles balísticos intercontinentales apuntaban hacia el norte en el momento que fueron detectados por un avión U-2. Cuba estuvo inmersa en la estrategia moscovita de recalibrar el balance de poder en el hemisferio. Si en la actualidad es sumamente peligrosos para la estabilidad mundial contar, en secreto, con armamento nuclear, imagínese hace 50 años, y a manos de nada menos que de Fidel Castro.

Si bien estos últimos armamentos fueron retirados, Cuba no dejó de influenciar este y otros hemisferios en las siguientes décadas. De este modo, se infiltró en el Perú y Bolivia en 1967, agitando movimientos guerrilleros. No en vano Ernesto Guevara murió en este último país. Armó y dirigió los movimientos guerrilleros en Centroamérica, incursionó en ofensivas guerrilleras por más de 15 años en Angola; y últimamente has dio cabeza del bloque del ALBA. Si bien Venezuela y Brasil han provisto de dinero, Cuba, a través de su servicio de inteligencia ha provisto la dirección política. No es casualidad que los países miembros de este “club” no tengan credenciales democráticas.

A veces, la inspiración romántica distorsiona mentalidades. Pero, dudo que haya sido el caso si algún otro país latinoamericano haya osado manipular los destinos de sus similares, la región entera lo hubiera tratado con tanta deferencia. Dejemos para otro momento como Cuba ha violado sistemáticamente los derechos humanos de su población, a través de campos concentración desde la época de Guevara.

Es de esta forma que podemos decir que sí ha existido, y siguen existiendo razones varias para implementar el bloqueo.

Ahora bien, si de forma pragmática, y cuasi utilitarista, nos olvidamos de aquellas violaciones a la dignidad humana, obviamos aquellas razones trascendentales; entonces bien enfoquémonos en cómo liberalizar el embargo de la forma más eficiente posible. No nos quedemos con el intercambio de “corazonadas” o inconscientes pulsiones socialistas, tanto de jóvenes como de viejos.

Por cierto, sabe alguien ¿qué fue la Guerra Fría? y ¿cómo la vivió América Latina?