Pica en Flandes

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Hace una semana que llegué al Reino de los Países Bajos y aun puedo escuchar el barullo político peruano. Y es porque unos días atrás el gobierno representado por la novel Presidenta del Consejo de Ministros se presentó ante el Congreso para recibir el voto de confianza, obteniéndolo luego de 2 votaciones y por 2 votos de diferencia. ¿Merecía el gobierno la confianza? ¿Son justificación suficiente, la estabilidad política y el temor de los inversionistas?

Más allá de la intención reformista de algunos ministros, el norte político sigue haciendo aguas. Por otro lado, algunos economistas han alertado que el Perú oficialmente ha entrado en recesión y tomo las palabras de Pablo Secada:

Es decir, la actividad ha caído por dos trimestres seguidos cuando se desestacionalizan los datos -se les ajusta estadísticamente para poder comparar meses sucesivos-. Sigo creyendo que el segundo trimestre fue el piso para la actividad económica, pero es increíble a lo que hemos llegado con Ollanta Humala / Nadine Heredia / Gran Transformación / Hoja de Ruta. No es verdad que el entorno internacional lo explica. Los términos de intercambio han caído pero los precios de exportación siguen altos y nuestro país tiene costos bajos. La inversión en minería e hidrocarburos, más de la mitad del total, está parada por errores de políticas públicas.

Como vemos, ya existen razones para preocupar a los inversionistas y se debe no por las tormentas políticas, sino por la incapacidad política del Gobierno. El mismo que no ha sabido llevar una política coherente y coordinada para implementar sus reformas. Hay muchas fallas y algunos aciertos, lo que genera una inconsistencia sintomática a todo nivel del gobierno. ¿La razón? Inexperiencia política y desconocimiento de cómo funciona el establishment.

A la incapacidad del ejecutivo de mandar mensajes claros a los distintos sectores, su bancada en el parlamento se fragmenta y deben tender puentes con congresistas de dudosos intereses para lograr sus objetivos. La clara muestra de lo señalado fue el intento de la Presidencia del Congreso. Esta victoria por 2 votos y luego de otras votaciones sólo nos muestra que la incapacidad política se transforma prontamente en ausencia de poder.

¿Y a quienes se les está entregando el poder formal o aparente? A personas como Ana Solórzano o Ana Jara, personas sin trayectoria política, que todo lo aprendido viene de la experiencia diaria. No dudo que Jara haya sido una ministra popular, pero no convence, ni genera confianza. Su votación de investidura fue la primera señal.

No obstante, no sólo es una cuestión de personas, es también una cuestión de mensaje, de contenido. El discurso ya se ha desgastado y la inclusión social no logra cuajar en el imaginario electoral. Por ello, el tiempo restante será de espera y de inmovilidad. Si bien estoy seguro que vendrán avances normativos (la oposición es muchas veces selectiva), los sectores productivos ya no creen en el mando del timón. Así, con victorias humeantes en el congreso, la población ya le retiró la confianza al gobierno. Con el mandato debilitado lograr las metas políticas del gobierno será como poner una pica en Flandes.