Población LGBT: Entre la izquierda y la derecha peruana, por Michel Hoffmann

Los gobiernos de izquierda inician profundas reformas colectivistas y procesos de nacionalización que poco tienen que ver con las ideas de la liberación sexual y los derechos individuales de la población LGBT. Sin embargo, con 1.7 millones de posibles votos, la izquierda podría pasar al balotaje del 2021.

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Este año el Ministerio de Justica encargó a la encuestadora Ipsos Perú, la realización de la medición de la población LGBT (lesbianas, gay, bisexuales, transexuales) en el país. Mucho se ha hablado de la credibilidad de la data, así como de los costos por dicho trabajo, sin embargo, cuando bien realizados, la estadística sirve para tener políticas públicas más efectivas y eficientes. Para esa encuesta, se trabajó con una muestra de 3312 personas entre hombres y mujeres, mayores de 18 años en áreas urbanas y rurales. Se encontró entre otros que “1.7 millones de peruanos adultos se identifican con una orientación sexual no heterosexual”. A la fecha, en el Perú, estas personas no cuentan con una de las libertades más básicas: la de casarse con la persona que quieran y decidir cómo vivir su propio proyecto de vida.

A nueve meses de las previstas elecciones, con un sinfín de caudillos sin partido, ideología, ni equipo, muchos de estos personajes parecen haber descubierto en las propuestas populistas su mejor propaganda. La izquierda peruana no es la excepción y la misma trabaja hace décadas sosteniendo su lucha ideológica e incluyendo, de alguna manera, los reclamos de la población LGBT. En contraste, son las naciones liberales, donde se han logrado mayores avances de derechos individuales de la población LGBT. Veamos.

En el contexto mundial, son las sociedades más libres, tanto en lo económico, político, y social, las occidentales, según índices como el Human Freedom Index o el Índice de Desarrollo Humano (IDH, de las Naciones Unidas), las que han alcanzado un nivel de bienestar superior a otras naciones, sostenido sobre el pilar de los derechos humanos de todos los ciudadanos, en claro contraste a las sociedades comunistas y autoritarias. Sin embargo, y esto no es un caso aislado, en Perú, resulta evidente como la derecha, liderada por los conservadores, le ha cedido espacio a la izquierda con sus equivocadas posiciones reaccionarias e intolerantes; olvidando que ser conservador no es igual a homófobo. Por otra parte, la izquierda, de manera hábil, ha monopolizado el discurso LGBT acomodándolo en provecho propio. Más allá de las convicciones individuales en favor de los derechos LGBT por parte de personas de ideología de izquierda, esta difiere con la represión comunista y autoritaria a la población homosexual. Así se idealiza el régimen de los hermanos Castro por sus políticas públicas, olvidando la persecución y asesinato de homosexuales, como lo ha señalado reiteradamente el periodista cubano Carlos Alberto Montaner. A su vez, el régimen estalinista de la Unión Soviética consideraba la homosexualidad como una enfermedad. En el Perú, durante el gobierno autoritario del general Juan Velasco Alvarado, la persecución a los homosexuales era continua, a pesar que la misma había dejado de ser ilegal desde el código penal de 1924. En 1989 el grupo terrorista de extrema izquierda MRTA, asesinó en Tarapoto a ocho personas LGBT con el fin de “limpiar la sociedad”.

Más allá del cálculo político de la izquierda con propuestas en favor de la población LGBT y la búsqueda de 1.7 millones de votos, es imprescindible que la sociedad peruana se comprometa a igualar los derechos individuales de todos los ciudadanos, comenzando con hacer legal la unión civil. Construir una nación solo es posible respetando los derechos fundamentales de las personas tanto a la vida, la propiedad privada y la libertad de comerciar, educar y amar sin restricciones. Y esto solo es posible dentro de un modelo liberal.

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