Pobreza urbana en nuestros adultos mayores, por Verushka Villavicencio

«Duele ver a adultos mayores en las calles mendigando por trabajo. Duele más si pensamos que pueden morir solos en la misma calle que recorren. Mientras el estado sigue con una agenda que da la espalda a la pobreza urbana de nuestros adultos mayores».

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Desde hace semanas observo alrededor de mercados y centros comerciales a adultos mayores vestidos con sencillez ofreciendo diversos servicios. Ramón (80) repara puertas, ventanas, sillas o mesas de madera cobrando “mi voluntad”, según me dijo, con una mirada ausente pensando seguramente en el pan que le faltaba para llevar a su casa. Viudo y sin hijos, él sólo se acompaña de Tobías, un perro callejero que encontró abandonado en un parque el año pasado.

Ramón es uno de los adultos mayores que representa las cifras del INEI. Según el estudio que acaban de publicar, se encuentran en condición de pobreza el 22.6% de la población de 18 a 59 años, y el 18.1% de la población de más de 60 años.

Según estas mismas cifras, el costo de la canasta básica familiar es 378 soles mensuales por persona. Entonces para una familia de cuatro integrantes el valor llega a 1,512 soles. Significa que, si una persona gasta menos de 100 dólares mensuales, se puede considerar pobre.

El estudio revela que Lima Metropolitana y la provincia del Callao tuvieron una cifra de pobreza monetaria de 24,9 %, cifra que no ha experimentado cambios estadísticamente significativos.

En el caso de la pobreza extrema, el costo de una canasta básica de alimentos, para el año 2021 ascendió a 201 soles mensuales (53 dólares) por persona. Se consideran pobres extremas las personas cuyo gasto mensual no cubre este valor. La pobreza extrema alcanzó al 4,1 % de los peruanos en 2021 y subió 1,2 puntos porcentuales respecto al 2019.

Durante los siguientes meses vamos a ver cómo se incrementa la oferta de servicios en mercados y centros comerciales porque seguirán adultos mayores como Ramón buscando alternativas para vivir.

Cuál es la solución concreta que les ofrece el Estado a todos ellos cuya jubilación es insuficiente. Muchos como Ramón, no cuentan con celular y tampoco tienen cuenta en el Banco de la Nación pues siempre trabajaron informalmente. Pensión 65 no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas y el bono Yanapay sólo es un subsidio por única vez para los beneficiarios de Juntos, Pensión 65 o el programa Contigo. La captación de los beneficiarios para este subsidio parece no llegar a quienes lo necesitan. Ahora el plazo para la inscripción al bono se ha extendido hasta el 30 de junio, esperemos que la estrategia de captación mejore.

Duele ver a adultos mayores en las calles mendigando por trabajo. Duele más si pensamos que pueden morir solos en la misma calle que recorren. Mientras el estado sigue con una agenda que da la espalda a la pobreza urbana de nuestros adultos mayores. Por favor, no dejes de dar trabajo a algún adulto mayor que encuentres a tu paso, sólo así lograremos preservar nuestra humanidad.