Ponte en mi lugar, por Verushka Villavicencio

1.120

Caminar por la ciudad es fácil para todos los que nos desplazamos usando nuestras piernas, pero si caminamos usando una silla de ruedas, encontraremos barreras que impiden el libre tránsito. Una vereda con huecos, una rampa empinada, un semáforo malogrado pero sobre todo, personas que caminan al lado, a las que no les interesa la indiferencia de los taxistas que no se detienen para llevar a una persona en silla de ruedas.

Si se trata de personas ciegas, caminar por la ciudad los limita a usar sus bastones tocando las paredes para guiarse. Usan su oído para cruzar la calle, escuchando si los autos se detienen o avanzan. Y si se desubican solicitan ayuda a cualquiera persona que pase por su lado. Es decir, están a la merced de los transeúntes.

En el caso de las personas sordas, si no hay señales claras con los nombres de las calles y se desubican, usan la lengua de señas para preguntarle a los peatones. Pero, ¿los peatones saben comunicarse en lengua de señas? Entonces, las personas sordas recurren a un papel y lápiz para escribir su pregunta. Pero, si nadie se detiene a ayudar, si un sereno capacitado en la atención correcta a las personas sordas no le atiende, entonces se encuentran a la disposición de la buena fe del otro.

Veredas en buen estado, rampas con medidas adecuadas, semáforos operativos son sólo algunas de las medidas que los gobiernos locales y regionales deberían asegurar para que la ciudad pueda ser segura para personas con discapacidad física, auditiva y visual.

Las personas con discapacidad representan el 5,2% de la población nacional (1 millón 575 mil 402 personas), teniendo algún tipo de discapacidad o limitación física y/o mental, según la Encuesta Nacional Especializada sobre Discapacidad 2012, efectuada por el CONADIS. Estas personas requieren que las barreras de la calle y de las instituciones públicas y privadas se eliminen para poder ser realmente libres.

Alguna vez nos hemos preguntado, ¿qué sucede con las personas que caminan en silla de ruedas cuando van a un restaurante y la puerta principal no tiene una rampa de ingreso? ¿Hemos observado a una persona ciega leer la carta de menú en un restaurante y efectuar sola su pedido sin necesidad de que otro le lea la lista de precios? O tal vez hemos visto que los pasillos de evacuación -en caso de desastre- en algunos establecimientos se encuentran llenos de objetos que obstaculizan la salida. Y es que la ausencia de una entrada accesible con rampa, una carta de menú en sistema Braille y una ruta de evacuación libre de obstáculos, son sólo algunas de las medidas mínimas que todos los establecimientos deberían implementar para permitir la inclusión real de las personas con discapacidad en los servicios de la ciudad.

Si una ciudad no tiene espacios públicos seguros y establecimientos con servicios que permitan el uso de las personas con discapacidad, no existe inclusión de este colectivo de seres humanos. Ellos y sus familias no pueden juntos ejercer sus derechos usando servicios y espacios públicos.

Para impulsar un proceso de inclusión en la ciudad y sus servicios, esta semana se lanzó una campaña denominada “Ponte en mi Lugar”, que la Municipalidad de Miraflores presenta para impulsar que los establecimientos de la comuna adecúen progresivamente su infraestructura para el ingreso, permanencia, circulación y uso de las personas con discapacidad con el objetivo de lograr la implementación de servicios accesibles. La campaña impulsa la Ordenanza N ͦ454 que regula la accesibilidad universal y fomenta la inclusión, siendo una política pública innovadora que propone 44 medidas de accesibilidad únicas en el país tras dos consultas al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, así como 18 medidas que complementan las normas técnicas vigentes. Se trataría de lograr que estas buenas prácticas de accesibilidad contribuyan a la inclusión efectiva de las personas con discapacidad. Pero además, se aprecia que la norma regula la inclusión con diversos indicadores, uno de ellos es la promoción del trato correcto hacia las personas con discapacidad. En el spot de la campaña se comprende que la inclusión implica el respeto en el uso del lenguaje y de la disposición correcta, con respeto hacia las personas con discapacidad.

“Ponte en mi lugar”, visualiza una ciudad donde la inclusión en los espacios y servicios para las personas con discapacidad es una larga tarea que implica vivir y sentir con el otro. Desarrollo sostenible para el desarrollo humano de todos.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.