¿Por qué hay tantos candidatos?, por Eduardo Herrera

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Ya no nos llama la atención – o tal vez sí – que se hayan presentado a la fecha, formal o informalmente, cerca de 20 candidatos a la Presidencia de la República. La suma, por cierto, se vuelve ya casi inimaginable cuando hablamos del Congreso.

Lo ideal, siendo algo ingenuos, es que todos estos candidatos fuesen personas de buena voluntad que tengan la intención de ayudar al desarrollo de este país. No sé si en otro lugar ocurra este fenómeno, pero sospecho que no todo es tan bonito como debería de ser. Claro, desde luego no descarto que un porcentaje – aunque mínimo – corresponda a este grupo de personas que buscan ayudar.

No obstante, y lanzo esta hipótesis a modo de globo de ensayo, calculo que este aluvión puede obedecer a dos causas, que no son excluyentes entre sí :

  • La primera es que se trate de un negocio. Ser Congresista conlleva un poder muy grande que, siendo perverso, puede abultar cualquier patrimonio (y también conservarlo si es que ya se tiene mal habido por ejemplo). Imagínese el poder que tiene un Presidente.
  • La segunda es que se trate de un grupo de personas que buscan algo intangible; ¿ suena bien no ? Sin embargo me temo que la respuesta puede ser terrible, por lo que este grupo puede ser el más peligroso. Repito, ser Congresista y más aún Presidente, significa un poder muy grande.

Poder, ego, fama, popularidad, gloria, son esos intangibles de los cuales hablaba. Ponerse la banda, o el fajín o lo que fuese, lleva a un mortal cualquiera – en un país como el nuestro – a la puerta del Partenón. No es casualidad por ejemplo que los programas de concurso de canto o los llamados “realities” tengan tanta acogida.

¿ Está mal querer eso ? No lo sé, trato de no juzgar a los demás por lo que hacen. Pese a ello, sí estoy convencido de que un cargo (s) hecho para servir, no puede ser un pedestal para servirse.