¿Por qué las políticas públicas no benefician a los ciudadanos?, por Mirko Vidal

«Las políticas públicas no deben intervenir en la vida de las personas, se deben limitar a eliminar leyes y desregular, todo lo contrario al objetivo de las políticas actuales. Solo haciéndole caso a la teoría económica podremos ayudar a la gente que más lo necesita».

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Las políticas públicas en ciencias sociales son el santo grial de la resolución de problemas. Se cree erróneamente que la vida de la gente se resuelve por decreto de ley, pero es todo lo contrario. La acción política destruye la acción humana y obstaculiza la función empresarial.

Es necesario citar a dos intelectuales que hace mucho tiempo se dieron cuenta de esto. Por ejemplo, Milton Friedman nos decía que “el estado no puede hacerte más rico, —a menos que seas un político o un empresario mercantilista— pero sí puede hacerte más pobre”. También es interesante repasar lo que nos enseñó Ludwig Von Mises: “Mientras más planifica el estado, menos puede planificar su propia vida el ciudadano”.

Con el gobierno del marxista Pedro Castillo y el nuevo gabinete liderado por Guido Bellido, la planificación central más salvaje estará a la orden del día alrededor de 5 años más. Entendemos como planificación central la atribución ilegítima del estado a regular y controlar los intercambios de bienes y servicios de la población.

Esto se realiza mediante las políticas públicas: controlar los encajes de los bancos, subir impuestos, endeudar a los ciudadanos, prohibir actividades económicas que para los gobernantes de turno son inmorales como el comercio de drogas y demás temas tabúes propios de cada individuo.

Desde la ciencia económica es perjudicial e imposible que todo ello se realice de la manera correcta por el o los gobernantes de turno. Murray Rothbard nos explica en su teorema de la imposibilidad del estatismo, que toda política pública está condenada al fracaso y si tiene algún tipo de resultado favorable será por la propia acción de las personas.

En nuestro país, un ejemplo son los llamados derechos laborales y el salario mínimo. El estado pone este tipo de medidas como fundamentales para que exista un mercado laboral que ellos consideran “justo”, pero a la luz de la ciencia económica, la gente al ver estas medidas que no son fruto de sus negociaciones, optan por la informalidad, saliendo totalmente del sistema.

Otra medida es el banco agrario. El gobierno da crédito a muchas personas para que estas se capitalicen y emprendan. Sin embargo, este dinero no viene del libre intercambio, por lo que tenemos de resultado la quiebra de dicho banco y su inminente disolución.

Las políticas públicas no deben intervenir en la vida de las personas, se deben limitar a eliminar leyes y desregular, todo lo contrario al objetivo de las políticas actuales. Solo haciéndole caso a la teoría económica podremos ayudar a la gente que más lo necesita.

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