¿Por qué Libertad?, por Kevin E. Bonilla

"Los liberales postulamos que los derechos individuales son normas diferentes a las demás normas morales. Son reglas de juego".

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La gran cuestión a explicar en el liberalismo es por qué la libertad es un valor que debería prevalecer frente a otros, siendo que la libertad no es la única cosa valiosa en el mundo. La sociedad perfecta no se caracteriza únicamente por la libertad.

Los liberales postulamos que los derechos individuales son normas diferentes a las demás normas morales. Son reglas de juego (metanormas, side constraints). Las reglas del juego moral no son normas superiores al resto, son normas posibilitadoras del juego moral.

En el ajedrez, existen normas sobre cómo jugar y normas sobre cómo jugar bien. Las primeras, por ejemplo, dictan que un alfil solo se puede mover en diagonal. Las segundas, que mover solamente peones es una mala idea. Si violas las segundas, estás jugando mal; si violas las primeras, en cambio, no estás jugando ajedrez. Si tu rey vuela y tira rayos láser, no es que estas jugando ajedrez de forma deficiente: directamente no estás jugando ajedrez.

Los derechos individuales son reglas del juego moral. Si le das algo a alguien por caridad, es moralmente virtuoso y estás jugando al juego moral bien. Si lo das porque te obligan, no hay juego moral. No tiene mucho sentido hablar de virtud (jugar «bien») ahí.

Los liberales queremos una sociedad buena, maximizando valores que son buenos. Pero no tiene sentido maximizar esos valores en violación de derechos. No hay juego moral, no hay «bueno», no hay perfección posible ahí. Pero, ¿qué implica esto?

1- Que la libertad es apenas el punto de partida del juego moral. Después, ¡hay que jugarlo bien! Es decir, no puedes aspirar únicamente a ser libre y ya. Después tienes que ser ético. Ser bueno, pero no se puede aspirar a lo éticamente bueno sin ser libres.

2- Que si, aspirando a lo bueno criticamos los actos imperfectos, no significa que nos estemos contradiciendo. «¿No te gusta lo que hizo X libremente? ¡Debería, o quieres obligarlo a la perfección!» es entender nuestra ideología al revés.

Sólo podemos aspirar a la perfección (y criticar lo imperfecto) si la libertad de hacer lo imperfecto existe. La sociedad libre no es la sociedad perfecta, es la que puede aspirar a ser perfecta. No todo lo libre es bueno. Que sea libre posibilita que sea bueno.

Dicho esto, es posible que la libertad sea a la vez una regla del juego moral, como una cosa valiosa dentro del juego moral. Hacer lo que quieras quizás es deseable también, siempre y cuando respetes las reglas del juego. Sin embargo, debemos recordar que no es el único valor moral dentro del juego.

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