¿Por qué no debe implementarse el ingreso libre a las Universidades? La experiencia desde la UNMSM, por Piero Gayozzo

«Desde mi experiencia, al menos, considero que no debería contemplarse el ingreso libre a las universidades porque el desempeño administrativo de estas es terrible».

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El pasado miércoles el presidente Pedro Castillo participó del pleno del Congreso y dio un mensaje en el que cuestionó la continuidad en el cargo del Defensor del Pueblo, recordó la poca legitimidad del Poder Judicial, anunció la lucha contra los monopolios, el reinicio de clases y, entre otras cosas, manifestó que presentará un proyecto de ley al Congreso que contemple el ingreso libre a las universidades. Esto último fue lo que prometió durante la campaña y, por la poca popularidad de la que goza y la propuesta de vacancia que ha iniciado el Congreso, pareciera que lo emplea como un recurso populista con el cual intentar orientar la balanza a su favor.

Según lo que se ha podido conocer sobre la propuesta, la idea no contempla con exactitud el ingreso universal de todos los jóvenes que hayan culminado la secundaria (como ocurre en Argentina). Este proyecto incluiría por etapas y zonas a estudiantes en condiciones poco favorecidas. ¿Por qué es una mala idea? Porque de por sí la administración en la universidad pública es deficiente. En este espacio quisiera responder únicamente narrando mi experiencia como actual alumno de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Solo me es posible describir lo vivido dentro de la facultad, pero, por lo conversado con otras personas, quizás este mal se repita en diferentes universidades públicas, por lo que hay que prestar mucha atención.

 

La deficiente gestión administrativa dentro de la UNMSM

 

  1. Se inician clases sin profesores

El año 2021 comenzaron las clases virtuales para quienes rendimos el examen de admisión aquel año. Al menos en la facultad de Derecho y Ciencias Políticas el inicio de clases fue, por decir lo menos, una experiencia desastrosa. Los ingresantes nos matriculamos en la plataforma digital y escogimos el horario que más se adecuara a nuestra disponibilidad. La sorpresa vino cuando al iniciar las clases muchas de las secciones no tenían profesores. Es decir, la universidad no había sido capaz de contratar docentes para cubrir las plazas que requería. La solución fue iniciar un nuevo concurso de contratación docente, el cual demoraría por lo menos un par de semanas más.

Este año también ocurrió algo similar. Algunas secciones iniciaron clases sin profesores, pero, aunque esta vez fueron menos que el año pasado, sigue siendo la misma falta. ¿Cómo se resolvió el asunto? ¿Fue por iniciativa de la universidad? No, fue porque los alumnos se ven en la necesidad de autogestionarse para cubrir algunas labores administrativas que el personal contratado no es capaz de realizar. Esto nos lleva al punto (2).

 

  1. Los alumnos deben buscar profesores si desean estudiar.

Para empezar, en la UNMSM, como creo que ocurre en muchas universidades públicas, los alumnos deben organizarse en comisiones para autogestionarse y participar de la vida universitaria. El problema está en que no solo se cumple con la organización de actividades académicas o extracurriculares de integración y esparcimiento, sino que son los alumnos los que deben ayudar al personal administrativo a cumplir algunas tareas. Este fue el caso de la búsqueda de docentes para cubrir los puestos del siguiente ciclo y evitar que las clases iniciaran de nuevo sin profesores. Si no fuera por el apoyo de los mismos alumnos, la universidad no podría cumplir con el deber de ofrecer una educación de calidad. ¿Cómo es que los alumnos contactan profesores? Sencillo: los buscan por internet o mediante contactos. Esto quiere decir que los alumnos tienen que iniciar una cacería de docentes, escribirles por correo o WhatsApp, ofrecerles las condiciones que supone dictar un curso X y trabajar para la UNMSM, además de solicitarles un horario que se les acomode. ¿Por qué los alumnos hacen esto? Porque si no fuera por ellos, no se abrirían todas las secciones asignadas a algún curso o cursos y tendrían que esperar hasta que se vuelva a programar el dictado del mismo para llevarlo. En resumen, si no consiguen profesores, no estudian.

 

  1. Los horarios de clases cambian durante el ciclo.

Como los profesores son contratados con poco tiempo de anticipación o, como se ha descrito, durante las mismas clases (durante el primer ciclo algunos profesores fueron contratados a días de que inicien los parciales), los horarios fijados por el sistema virtual de la universidad quedan obsoletos. Son los nuevos profesores los que escogen los horarios según su disponibilidad, pudiendo dictarse clases los días sábados desde las 6 am hasta entrada la noche. Esto afecta negativamente a los estudiantes porque:

a. Los horarios de algunos cursos se terminan cruzando.

b. Algunos alumnos terminan abandonando algunos cursos y atrasándose por la razón anterior (a).

c. Algunos alumnos que logran cambiarse de sección en un mismo curso pierden notas por la poca flexibilidad de algunos docentes.

d. Los alumnos tienen que separar horas extras para la recuperación de clases que algunos docentes proponen.

 

  1. Proceso de rectificación de matrícula

La universidad es consciente del caos en el que se encuentra inmerso, por ello existe un proceso administrativo adicional llamado “Proceso de Rectificación de Matrícula” en el que los estudiantes pueden matricularse en cursos extra (aquellos cursos que quizás recién tienen profesores contratados) o cambiarse de sección en algún curso (recuerden el punto (3)).

 

¿Podemos decir que con todas estas taras administrativas la educación en la UNMSM, al menos en la Facultad de Derecho y Ciencia Política, es de calidad? ¿Evaluó esta situación la SUNEDU? ¿Es este caos exclusivo de la UNMSM o es característica de todas las universidades públicas?

Algunos estudiantes de grados superiores indican que esta no es la norma al interior de la UNMSM. Que este caos se debió a la eliminación del centro de estudios generales y la inclusión de su enseñanza en las mismas facultades. Si esto fuera así, ¿por qué los alumnos deben buscar profesores por internet o por conocidos, escribirles e invitarlos a enseñar en la UNMSM para cubrir cursos de ciclos que pertenecen a la Facultad misma?

 

El panorama que les he descrito es terrible. Deja mucho que desear y en el interior del alumnado también existe cierto descontento. Si resulta que esta experiencia es la norma al interior de las universidades públicas, ¿Cómo pretende el presidente Castillo que este deficiente sistema albergue cada vez más estudiantes? En esta columna solo he tocado el tema administrativo, no se ha contemplado el nivel de los estudiantes mismos (¿están preparados para la vida universitaria luego de culminar la secundaria? ¿tienen las bases necesarias?) o el de la enseñanza, aunque ganas no dan de dedicarle líneas a algunos profesores que de contrabando enseñan pseudociencias (como afirmar que el psicoanálisis es una ciencia) o que sugieren que el MRTA y SL fueron guerrillas.

 

Desde mi experiencia, al menos, considero que no debería contemplarse el ingreso libre a las universidades porque el desempeño administrativo de estas es terrible. Si no son capaces de lidiar con cupos limitados de estudiantes ni de cumplir con los ciclos y las actividades académicas que, se supone, son programados con anticipación. ¿Cómo podrían ser funcionales con una mayor población estudiantil? ¿Son los mismos alumnos los que deben solucionar este problema?

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