Por qué no me gusta Julio Guzmán, por Daniel Masnjak

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Han pasado varios meses desde que vi por primera vez ese aviso de letras moradas que decía “La vida en el Perú debería ser más fácil”. Al entrar a la página que publicitaba, me sorprendió que tuviera varios miles de seguidores tan solo unos días después de haber sido lanzada. Así empezó la aventura de Julio Guzmán en las redes sociales, con avisos pagados y un diseño fresco que sorprendió a muchos de los que veíamos con resignación al elenco estable que durante meses encabezó Keiko Fujimori.

Como los seguidores de Guzmán, he visitado su página web, he leído su CV y he visto sus videos. Pero a diferencia de ellos, no creo que el gobierno de Ollanta Humala sea un fracaso principalmente porque el Presidente no tiene un PhD, sino porque es un personaje políticamente mediocre. Si Humala fuera un buen político, tendría más gente como Jaime Saavedra en su gabinete y sus vacíos de conocimiento los cubriría con la capacidad de la gente que convoca. Difícilmente se puede hacer cambios profundos sin el respaldo de una plataforma política sólida, pues el responsable se expone a ser devorado por los opositores interesados. Este gobierno no tiene esa capacidad de dar respaldo político, por eso su capacidad de convocatoria y acción es paupérrima.

Julio Guzmán asoma como una especie de Ollanta Humala con doctorado. Y no es que sea malo tener un Presidente bien formado, pero un gobierno que cree que puede actuar a punta de marketing está condenado al fracaso. Susana Villarán, que como Guzmán es una política peso pluma, quiso gobernar sola y salió trasquilada de la Municipalidad de Lima, perdió su mayoría en el Consejo Metropolitano y sus opositores más recalcitrantes consiguieron que todo lo que hiciera o dijera fuera percibido como una sucia mentira. Alberto Fujimori llegó al poder siendo también un político peso pluma y llenó el vacío de poder que lo rodeaba con Montesinos y su círculo de militares. Humala ganó con una plataforma que se hizo pedazos, perdió el respaldo que tenía en el Congreso y pareciera que hasta él cuenta los días para irse a su casa. ¿Por qué creer que al partido de Guzmán, que antes se llamaba “Coordinadora Nacional de Independientes”, no le ocurrirá lo mismo que a Gana Perú? ¿Y con quién o qué llenará Julio Guzmán el vacío de poder?

Está también esa cada vez más difundida entrevista que Guzmán dio a la cadena americana JBS el año pasado como parte de una gira en Estados Unidos para conseguir apoyo para su campaña. JBS es un canal de la comunidad judía americana y, como es natural, el entrevistador le consultó sobre Israel. Guzmán aseguró que firmará un TLC con ellos y promoverá acuerdos de innovación e intercambio estudiantil, pero no para que el Perú tenga un socio clave para su desarrollo, como ahora dice en televisión. Guzmán le ofreció a sus potenciales financistas que así logrará que sea “realmente difícil que el Perú asuma en el futuro una postura política contraria a Israel”. Y como los países de la región no querrán quedarse atrás para no perder competitividad, nos seguirán los pasos.

En la entrevista dijo también que estaba quinto o sexto en las encuestas, pero la única en la que aparecía era la de CPI, que le daba 0,8%, lejos de lejos de esas posiciones. Dio a entender que quienes encabezaban las preferencias en ese momento son tres expresidentes que por ser “sobrevivientes del terrorismo” viven pensando en el pasado, pero solo uno de ellos es expresidente. Resaltó que él es el único candidato con formación en el extranjero, pero al margen de si nos agradan, Fujimori estudió en Boston y Columbia, mientras Kuczynski lo hizo en Oxford y Princeton.

Seamos sinceros: Si Kuczynski tuviera un video promocionando un TLC como una forma de asegurar la sumisión de la política internacional del Perú, sería un escándalo, y uno grande. La forma en la que se expresa en esa entrevista daña injustamente la imagen de Israel y la comunidad judía, y demuestra poco respeto por el Perú. ¿Dijo todo eso solo para conseguir dinero para su campaña? ¿Por qué mentir sobre su posición en las encuestas o sobre el perfil de sus rivales? ¿Para sorprender a potenciales aportantes? No vaya a ser que también diga cosas solo para sorprender a potenciales votantes.

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