[OPINIÓN] Pos-extractivismo: ¿cuento o posibilidad?

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En las últimas dos semanas, uno de los temas más candentes en la política nacional han sido las protestas contra el proyecto minero Tía María. Diversos actores han participado en el debate, entre ellos el Ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, cuya posición favorable se concretó en un artículo publicado en el Diario El Comercio, el cual se titulaba “Los dilemas de la Tía”. Lo que no sabía el titular del Ambiente es la controversia que desataría el artículo, que incluso supuso una respuesta internacional.

Resumiendo la posición de Pulgar Vidal, éste realizaba una crítica abierta a Tierra y Libertad por tener una visión antiminera, basada en la doctrina del pos-extractivismo, que implica pasar de un modelo de extracción de materias primas hacia otro que dependa menos de ellas. En el artículo cita a Eduardo Gudynas, creador de esta visión, para luego criticarlo ya que su propuesta carece de datos duros y lleva en la práctica al modelo fallido de “sustitución de importaciones”, tal como pasó en la década de 1970.

Lo que no esperó el titular del ministerio del Ambiente es que, justo en el Día Mundial del Ambiente, recibiría una respuesta dura y contundente por parte del propio Gudynas, con un artículo titulado “El posextractivismo no es un cuento”. Básicamente, la respuesta gira en torno a que el posextractivismo no busca limitar las inversiones, sino alentarlas bajo regulaciones sociales y ambientales. Asimismo, hace una dura crítica al ministro: “Se cae en una curiosa situación, que se repite en países vecinos, donde un ministro del Ambiente hace defensas económicas o se enfoca en cuestiones globales (como el cambio climático), esquivando las duras decisiones nacionales”.

Todo este debate no sólo es interesante, sino crucial para la vida económica del Perú. Luego de que dos de los proyectos mineros más importantes en el país (Conga y Tía María) han fracasado debido a la tibia e indecisa actitud del gobierno de Ollanta Humala, queda en evidencia una falta de visión respecto al desarrollo del país. Entonces, ¿qué visión adoptamos?

Por una parte, tenemos posiciones como las de Pulgar Vidal, que creen que es posible la inversión respetando las reglas ambientales, pero en la realidad sabemos que esto no pasa, si se considera que no es suficiente cumplir con los parámetros ambientales propuestos por el propio Estado (EIA) y no hay un verdadero involucramiento por parte de este para calmar las válidas inquietudes de la población.
Por otra lado, en el modelo propuesto por Gudynas también creen en la inversión con respeto a parámetros ambientales y sociales. Sin embargo, la crítica aquí sería: ¿cómo implementamos esto en la práctica si tenemos líderes (como los de Tierra y Libertad) que dicen defender el ambiente, pero debajo de las mesa cobran sumas exorbitantes de dinero para dejar al inversionista trabajar? ¿Paramos la inversión siempre que una población se oponga? ¿Hacemos que un Estado como el peruano reactive su rol empresarial a pesar de sus nefastos antecedentes?
Lo que suena coherente en el papel, no lo es tanto a la hora de ponerlo en práctica. Seguimos esperando soluciones reales.


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